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La
foto. Llamó la atención, durante el acto recordatorio
de la Masacre de León Suárez y el último discurso
de Juan Domingo Perón, la ausencia del diputado
provincial y candidato Fernando Chino Navarro.
El acto se realizó en la sede del PJ lomense y
asistió la mayoría de los precandidatos del Frente
para la Victoria. Los muchachos aprovecharon la
ocasión y se sacaron la foto. Según el inefable
"Chino", no pudo ir al encuentro porque estaba
reunido por el Gobernador. Los muchachos aprovecharon
la volada y mandaron la foto a todos los medios.
Ya lo dice la vieja y celebérrima frase.
"No te peines que en esta foto no salís".
Las
chinitas . Hablando del Chino, uno de los
comentarios actuales en el mundillo político y
de los colegas periodistas está relacionado con
la atractiva campaña que viene realizando el incasable
legislador bonaerense por las calles lomenses.
Las chicas con los carteles a favor de Navarro
constituyen una más que ingeniosa forma de difundir
su candidatura. El tema es que, cuando se le pregunta
a la gente qué dicen los carteles, afirman que
no saben, porque se la pasan mirando las curvas
de las señoritas.¿Se
convertirá Fernando Navarro en el Gerardo Sofovich
de la política?
Un
día de furia en el cuarto piso. Nadie se lo
esperaba, y mucho menos el rey del cuarto piso
de Lanús, pero la cosa se salió de cauce y el
hombre golpeó el escritorio enojado. "Antes la
leche y ahora esto", contó un empleado al que
se lo contó un funcionario, que lo escuchó de
un secretario. Al parecer, el señor de las ocho
décadas está evaluando una depuración en sus filas
y podría tocarle a ese
"bodelo de bersona", dijo un árabe llamado Saúl.
Un
día de furia en el cuarto piso, parte II.
Según parece, hay declaraciones que molestan,
sobre todo cuando se acerca octubre. En rigor,
el título que eligió Política del Sur para la
nota de Díaz Pérez del número anterior ("Hoy Quindimil
no pasa del 20% de los votos") no parece tan grave,
pero en el cuarto piso cayó muy mal. Acto seguido,
el veterano mandó a retirar todos los ejemplares
de este semanario de la Municipalidad para que
nadie leyera ese título. Realmente
no era para tanto, Manolo.
Sí,
querida, lo que vos digas mi amorrrrrrrrrr.
La señora se enojó porque en una radio local tuvieron
la osadía de criticarla, una radio que además
goza de la pauta oficial. La señora no aguantó
y le dijo a su marido que echara a todos los inútiles
que tiraban la plata de la pauta oficial, que
ni siquiera le garantizaban salir con el mejor
perfil en la foto. La mujer dio toda su perorata,
pero sólo escuchó del esposo: "sí mi vida. Lo
que vos digas mi amor", y el tipo no movió un
pelo ni para echar al perro. En
todos los hogares sucede lo mismo, incluso en
la gran familia política.
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