|
La
Ley de Lemas se presenta como amenaza de la representación
democrática y popular marcando de manera encubierta
la solución a las internas partidarias. La posibilidad
de implementar reformas en la selección de candidaturas
se está tomando como marco de las experiencias
que se han producido frente a uno de los métodos
más frecuentes para sustituir a esas internas
partidarias: la Ley de Lemas, cuya defensa práctica
y teórica se sustenta en la superación
de las consecuencias que trajo aparejado la crisis de
representación, por medio de un aumento en la
participación ciudadana en el proceso selectivo
de los candidatos a través de la manipulación
del sistema electoral.
En
distintas jurisdicciones electorales de nuestro país
rige hoy la llamada Ley de Lemas, cuyo funcionamiento
muy pocos conocen, cuya aplicación crea confusión
en los votantes y cuyos fines no parecen coincidir con
los horizontes de transparencia y de interés
ciudadano que busca la gente.
En
las provincias donde está vigente esta ley, se
ha incrementado notablemente el número de lemas
y sub-lemas de una elección a otra. Este aspecto
no sólo ha creado dificultad a los votantes,
debido a la complejidad de la oferta electoral, sino
también a la realización de cómputos,
produciéndose demoras en el resultado del escrutinio
definitivo.
En
el mundo el único país que tiene un sistema
similar es Uruguay; absolutamente ningún país
desarrollado necesita una ley semejante para las elecciones
democráticas.
Para
algunos, la ley de lemas "magnifica el ya lamentable
estado de nuestro sistema de representación".
Lo que en principio parece ser una forma de generar
posibilidades a nuevos candidatos, termina siendo una
"nueva asociación ilegítima transada
sólo a beneficio de los personajes de siempre".
Es
conveniente definir esta modalidad que adopta el sistema
electoral. Este régimen electoral se denomina,
también, Doble Voto Simultáneo y Acumulativo
(DVSA), el cual admite la posibilidad de que los partidos,
en los comicios, presenten de forma separada los candidatos
para los diversos puestos a ocupar. En otros términos,
la Ley de Lemas establece que cada uno de los partidos
políticos (lemas) puede presentar a elecciones
a varios candidatos o lista de candidatos (sub-lema)
para ocupar un mismo puesto gubernamental.
En
las últimas elecciones presidenciales de 2003,
observamos, como electores, las diversas campañas
y las boletas que se presentaban en los cuartos oscuros,
que llevaban a Néstor Kirchner, Carlos Menem,
Adolfo Rodríguez Saá, como candidatos
peronistas a presidentes, lo que convalidó de
alguna manera este proceso encubierto en el que las
elecciones partidarias aparecieron en la elección
general. En nuestra provincia de Buenos Aires, la ruptura
entre el kirchnerismo y el duhaldismo nos presentó
las candidaturas de Cristina Fernández (de Kirchner)
y la de Hilda "Chiche" González (de
Duhalde) cumpliendo con el objetivo de borrar de la
escena a los partidos de oposición.
Ventajas
y desventajas
La
ley de lemas busca evitar divisiones dentro del partido
reemplazando las internas por la participación
de los sub-lemas en las elecciones generales. Originariamente,
este sistema fue pensado para poner fin a las metodologías
propias de las internas partidarias y no elegir candidatos
a espaldas de la ciudadanía.
Pero
en lugar de integrar las opiniones y los intereses políticos
en torno a los grandes partidos, promueve un fraccionalismo
que atenta luego contra la gobernabilidad, dado que
el elenco gobernante puede llegar a estar integrado
por distintas fracciones agrupadas en los sub-lemas.
Como consecuencia de la eliminación de las internas,
los conflictos partidarios no se resuelven dentro del
partido sino que son trasladados al gobierno; reflejándose
en decisiones y actitudes que afectan a toda la sociedad.
La fragmentación y debilitamiento de los partidos
son también consecuencia de la aplicación
de la ley de lemas.
Este
sistema es apropiado para alentar la presentación
de candidatos independientes de las cúpulas partidarias
que, bajo la forma de sub-lemas, agrupen las diversas
tendencias no representadas por la dirigencia tradicional
del partido.
Por
otro lado, promueve también una cierta independencia
de los candidatos respecto de propuestas y aspectos
de la plataforma partidaria. La contracara es que el
candidato pueda verse tentado a dirigir sus acciones
proselitistas con ánimo puramente clientelista.
La promesa de puestos de trabajo u otras prebendas a
cambio de votos es denunciada como consecuencia de esas
prácticas clientelistas que pueden potenciarse
con la ley de lemas.
Otro
inconveniente que presenta este sistema es que el elector
no sabe a quién beneficiará en última
instancia su voto.
Puede
ocurrir que el candidato (sub-lema) que más votos
obtuvo individualmente no pertenezca al partido que
mayor cantidad de votos obtuvo y que, por lo tanto,
no gane la elección.
Quienes
critican la ley de lemas consideran que debilita las
estructuras democráticas, ya que se concibe al
partido como corporación; además, la impresionante
cantidad de candidatos parecería estar más
motivada por el interés en los cargos que por
convicciones políticas. El fortalecimiento de
los partidos solamente será posible a partir
de la identificación de éstos, por parte
de la sociedad, como canales legítimos de articulación
de valores, intereses y demandas.
Los
lemas en el pago chico
Si
se traspolara esta hipótesis de lemas a los distritos
y secciones electorales, la discusión se abriría
cada vez más, con serias dificultades de resolución.
También
existe como hipótesis el desdoblamiento de las
elecciones: en abril las presidenciales y en octubre
las de los cargos provinciales y distritales.
Todos,
dentro del gran abanico del kirchnerismo, trabajarían
para la campaña de Néstor Kirchner, en
caso de querer ser reelegido; o de Cristina Fernández,
en caso de que la Primera Dama convenza a su marido
de sus reales intenciones -es que en la provincia de
Buenos Aires parece no sentirse cómoda-, y el
candidato a gobernador pasaría a ser también
alguien del riñón presidencial: José
Pampuro, Jorge Taina, serían los nombres que
se escuchan en el círculo áulico del poder;
Florencio Randazzo, Aníbal Fernández los
que se leen en los diarios y que de alguna manera ya
habrían manifestado su intención de gobernar
la provincia de Buenos Aires.
Con
todo, los referentes locales mantendrían su trabajo
férreo para mostrarse como los candidatos del
"Hombre" y creer que serán ungidos
por la mano del "Señor". Lo que está
claro, hasta el momento, es que no habría internas
dentro del kirchnerismo y que la resolución sería
a través de una decisión "dedocrática".
Pero para la presidencial todos estarían en campaña
K, porque todos son necesarios hasta entonces. Después,
que los lemas los ayuden.
Lanús
Todos somos candidateables
La distancia entre Quindimil y Kirchner abre expectativas
al kirchnerismo local; todos se postulan, todos son
de la primera hora.
En
tierra de Quindimil la cuestión está más
diferenciada: no hay intención de sumar al Intendente.
En este distrito hay nombres de relevancia, así
encontramos a José Pampuro, Edgardo Depetri,
ambos dentro de la órbita del kirchnerismo nacional,
seducidos para reforzar la estructura kirchnerista y
a Darío Díaz Pérez sentado en una
banca de la legislatura bonaerense.
En
escena aparece la estructura de Cristina Álvarez
Rodríguez, que tiene como referente a Gustavo
González. Luis Pallares, Ismael Alé son
otros de los nombres que se barajan para un posible
sub-lema. "Todos somos candidateables" y es
cierto; pero también es cierto que todos pueden
ser lastimados por una imposición de manos que
sabemos puede provocar heridos.
Pero
no es menos cierto que Quindimil pierde con el tiempo
mayor capacidad de seducción, su gestión
de 1983 lo pone más como "bronce" que
como "ideólogo kirchnerista".
Lanús
es, tal vez, el último bastión duhaldista.
Alejado hoy de la política, Duhalde no puede
contener a su tropa que ya dio sus señales en
la Cámara alta, con el pase de Díaz Bancalari
y compañía, transformándose en
apéndices de las políticas "K".
No
hace mucho tiempo atrás, el intendente Quindimil
había dicho: "Sólo seguiré
en la política acompañado de Perón
y Evita", en consecuencia y por descarte no estará
acompañado por "Kirchner y Cristina".
Esta
falta de acompañamiento produce el "agrande"
de los sectores kirchneristas que ven el camino allanado,
no como en Lomas, en donde Rossi se muestra cada vez
más "pingüino". En Lanús
no habrá que dar batalla a la estructura municipal,
al menos en el campo de la interna, pero sí tal
vez en la elección general, volviendo entonces
a la conocida ley de lemas encubierta.
Lomas
Siempre
fuimos Kirchneristas
En Lomas no queda espacio para el "no-kirchnerismo".
El reciente realineamiento público del intendente
Jorge Rossi cambió los planes de muchos. Los
lemas encubiertos o el desdoblamiento de las elecciones
pueden ser una solución para no perder aliados.
Los
vientos de cambio han llegado a Lomas de Zamora como
un vendaval y nadie se anima a presagiar lo que puede
ocurrir el año próximo en materia de candidaturas
dentro del peronismo. Lo que era de un modo hace tres
semanas, ahora es absolutamente diferente.
El
cambio de actitud y reposicionamiento del intendente
Jorge Rossi descolocó a más de uno dentro
del kirchnerismo de Lomas. Ahora, el jefe comunal es
un kirchnerista más, y si alguien mantenía
dudas, la foto que apareció dos veces en una
semana en el diario Clarín (con nota y análisis
incluido) dejó muy a las claras quiénes
son los que sostienen la figura del intendente: el presidente
Néstor Kirchner y el ministro Julio De Vido son
los principales bastoneros de Rossi en Lomas. Pero eso
en sí mismo no quiere decir nada -o muchas cosas
a la vez-.
Veamos,
en principio resultaría muy apresurado decir
que sobre Jorge Rossi se posó el "dedo mágico"
del Presidente de la Nación para ser candidato
otra vez a intendente en Lomas de Zamora. Pero también
es cierto que aquellos que hasta hace unas semanas estaban
envalentonados y con públicas aspiraciones, hoy
son más cautos. Muchos se han llamado a silencio
y esperan el momento de las "definiciones".
Saben
que las chances no han desaparecido, y todavía
pueden ser candidatos "K". Algo hay cierto,
y la mayoría de los candidateables lo admiten
por lo bajo: no va a haber internas en Lomas de Zamora.
Los motivos sobran, nadie quiere enfrentar al actual
intendente. Basta con recordar la manera encarnizada
en que triunfó Jorge Rossi en la última
interna contra la mayoría de los dinosaurios
justicialistas. Allí pasó y valió
todo.
Con
esa experiencia, pocos se animarían a desafiarlo
en ese terreno. Pero, ¿qué tal si el escenario
es diferente al habitual? Muchos ingenieros de la política
peronista vienen pensando desde hace tiempo en reglas
de juego diferentes. El Presidente sabe que el Frente
para la Victoria es un espacio conformado por diversas
fuerzas que lo han venido apoyando desde que asumió
el gobierno. Está más que claro que Jorge
Rossi no es lo mismo que Claudio Morell, ni Marcela
Bianchi igual a Pablo Paladino.
Muchos
temen que la confirmación de un candidato desde
la Casa Rosada pueda generar un efecto no deseado. Saben
que el apoyo a uno puede provocar el rechazo de otros.
Kirchner no puede darse el lujo de deshacerse de aquellos
sectores, los necesita a todos en 2007. Las dos ideas
que vienen dando vuelta -una ley de lemas encubierta
y el desdoblamiento de las elecciones- son alternativas
evaluadas seriamente en varios despachos.
Hoy
el debate en el Frente para la Victoria lomense es intenso.
La figura de Jorge Rossi genera amores y odios. No caben
dudas de que para el sector que representa el diputado
provincial Fernando Navarro seduce mucho más
un acuerdo con el actual Intendente que un enfrentamiento.
No opinan lo mismo aquellos alineados con la diputada
nacional Marcela Bianchi, los piqueteros de Barrios
de Pie o aquellos dirigentes que recientemente quebraron
sus bloques (ARI y PJ). A todos ellos los une el espanto.
Párrafo
aparte para el sector vinculado a la Universidad de
Lomas. Sin una gran presencia territorial, cuentan con
cuadros importantes como para tener mayor protagonismo.
La última "rosca" los encontró
más cerca del acuerdo Rossi-Navarro que en la
pirotecnia de Marcela Bianchi o la bronca silenciosa
de Pablo Paladino.
En
el caso de Lomas de Zamora, una ley de lemas puede ser
una forma de ahondar las diferencias entre los diversos
grupos y llevarlas hasta un no retorno. Pero un desdoblamiento
puede ser la posibilidad de saldarlas. La señal
de largada ya fue dada, y mientras algunos ya picaron
en punta, otros prefieren esperar y poner todo en los
últimos cien metros.
Brown
Con nuevas propuestas que aún no están
lanzadas
Nuevas apariciones conllevan a una pelea por una
importante porción de la militancia
Que
en Brown hay caudillo no está oculto a nadie
del entorno político. Jorge Villaverde es el
hombre del duhaldismo que queda como máximo referente
político de la región junto a Manolo Quindimil.
Con
cierto grado de ocultamiento, quizás, va componiendo
la segunda línea, cooptación de concejales
y referentes, léase también "punteros",
que conformaban en un pasado la estructura militante
de Eduardo Duhalde.
La
aparición de Darío Giustozzi y de Fernando
Suárez conlleva a una pelea por esa porción
de la militancia. Concejales que discuten y se pasan
facturas aprueban proyectos que llegan de la mano del
oficialismo y generan resquemores entre el kirchnerismo
local.
Algunos
apuntan a que "Villaverde es útil en el
lugar donde está". Otros prefieren no hablar,
ni emitir opiniones al respecto y por respeto.
También
es cierto que se habla de nuevas propuestas que aún
no se encuentran lanzadas ni muy difundidas por cuestiones
estratégicas, y que se contaría con una
estructura superlativa. La visión desde el Cruce
de Lomas llevaría a quien fuera asesor de Duhalde
y que mantuviera un trabajo en el Mercosur desde Uruguay,
a que se comience a conocer como posible candidato,
ahora de la política K.
La
partida del Director de Juventud del Ministerio de Desarrollo
Social de la Nación compone otro eslabón
de preocupación; fue candidato de la lista 501,
pero que no logró "colar" por pocos
votos. Su alejamiento del Ministerio trajo acusaciones
sobre sus compañeros ministeriables.
Una
ley de lema en el distrito de Manuel Rodríguez
traería más discusiones que soluciones,
todos podrán ponerse la camiseta de Kirchner
y Solá, pero sólo uno tiene la posibilidad
de compartir cenas con referentes nacionales de la estructura
K, dejando al resto con el plato servido en la plaza
Brown.
Echeverría
Vox Kirchner, Vox Dei
La de 2005 fue la elección más parecida
a una ley de lemas encubierta, todos llevaron a "Cristina"
y sacó el 53 por ciento de los votos en el distrito;
para abajo no todos llegaron al 20 por ciento de los
votos.
Un
intendente que se postula kirchnerista y que inunda
las oficinas del municipio de radicales es la incongruencia
que se muestra desde el distrito de Esteban Echeverría.
Ya
en la elección de 2005 se produjo una especie
de ley de Lemas, participando cuatro listas kirchneristas
por diferentes caminos y otra proveniente del duhaldismo,
que lograron de esta manera resolver su interna participando
de una elección general.
Por
un lado, la estructura municipal pedía por autoparlantes
el "corte de boleta", decía que la
"358" respondía a Kirchner; por el
otro, los kirchneristas lograban tener una lista propia
pero "la 501 fue confeccionada por el Intendente";
hubo otra que especuló con la "colectora",
y que le salió bien, porque ingresó dos
concejales y una consejera escolar; la cuarta llevó
como candidato a quien hoy está sentado en la
conducción de Compromiso K en el nivel nacional,
junto a Zaninni y Rudy Olloa. Y, por último,
los duhaldistas que acompañaron la candidatura
de Chiche Duhalde con la misma convicción que
los propios hombres de Luis Patti.
Todos
se preparan para la próxima elección,
pero se suman a ellos nuevos ingredientes, perdón,
nuevos candidatos. La aparición de Fernando Gray
y de Norma Fernández empieza a opacar a los concejales
frentistas que, dicen, "somos los hombres del Presidente";
claro, todos son del Presidente en la estructura K y
nadie se atreve a contradecir los "dichos del Presidente".
La
de 2005 fue la elección más parecida a
una ley de lemas encubierta, todos llevaron a "Cristina",
que sacó el 53 por ciento de los votos en el
distrito; para abajo no todos llegaron al 20 por ciento
de los votos y nadie pudo hacerse dueño de aquel
triunfo de la Primera Dama.
Está
claro que lo que se viene es diferente, con el tiempo
transcurrido, cada uno de ellos se propuso construir
políticamente sus estructuras y algunos cuentan
ahora con la cercanía que les da el poder de
turno. Ámbitos como la Cámara alta, donde
se ubica Norma Fernández, ponen de mal humor
a algunos; otros ven en ella una posible candidata,
o al menos una posible aliada.
Todos,
salvo el propio Intendente, que sigue con el aumento
de tasas, responden a rajatabla los dichos del Presidente,
creyendo que ser "sí-nestistas" les
asegura la continuidad de su crecimiento y contarán
con "la bendición" necesaria para ser
candidatos.
Posiblemente
el famoso "dedo mágico" caiga también
sobre el distrito de Esteban Echeverría, pero
nadie podrá adelantar sobre quién, porque
todos creen que será sobre cada uno de ellos,
pero, si no se define, si el dedo llega tarde, la elección
volverá a abrir urnas llenas de votos a gobernador
con pocos votos a intendente.
La
unidad es el mejor negocio en Echeverría, porque
enfrentarían a un Intendente que llevaría
doce años de mandato continuo desde 1995. Esa
unidad que pareciera empezar a mostrarse en el Concejo
Deliberante deberá tener su correlato en las
estructuras del kirchnerismo. Pero también se
generan dudas sobre el papel que jugará el duhaldismo
local. Si se sumará al kirchnerismo como Díaz
Bancalari, o si se transformará en oposición
del kirchnerismo que acompaña las decisiones
del jefe comunal.
Una
nueva paradoja se abre en el distrito: son oficialistas
y oposición a la vez, marcando un trazo de confusión
tan grande como la propia Ley de Lemas.
...........................
Cómo
funciona la Ley de Lemas
- Cada
partido político constituye un Lema.
- Todas
las fracciones internas de ese partido pueden presentarse
a elecciones con candidatos propios, los cuales vienen
a constituir los denominados sub-lemas.
-
El total de votos que se adjudica cada partido político
(Lema) corresponde a la suma de los votos que hayan
recibido todos los sub-lemas de ese partido o lema.
Esto determina el número de cargos que obtiene
ese lema.
- La
asignación de cargos (salvo que se dispute
uno sólo, Vg. titular del Poder Ejecutivo nacional,
provincial o municipal) se distribuye en forma proporcional
a los votos obtenidos por los sub-lemas. La asignación
de bancas se realiza a través del sistema D´Hont
de representación proporcional.
..............................
Algunos
casos recientes
Elecciones
en Tucumán: el 29 de junio pasado se eligieron
titular del Poder Ejecutivo provincial, 40 legisladores
para renovar por completo la Cámara única
de la provincia, intendentes y concejales de 19 municipios
y comisionados de 93 comunas. Los empadronados eran
874.000, la cantidad de sub-lemas superó los
1.800.
En
la aguda crisis económica que vive la provincia,
la actividad política parecería concebirse,
entonces, como una salida laboral. La existencia de
mecanismos en las constituciones provinciales, como
la ley de lemas, permite que las personas puedan postularse
fácilmente. Así es cómo para las
pasadas elecciones legislativas en la provincia más
de 50 mil ciudadanos formaron parte de las candidaturas
propuestas en los sub-lemas, es decir, uno de cada 23
tucumanos llevó su nombre en alguna boleta.
Elecciones
en la provincia de Santa Fe: el próximo 7 de
septiembre se elegirán titular del Poder Ejecutivo
provincial, 50 diputados, 19 senadores provinciales,
450 intendentes, concejales y presidentes comunales.
Se presentan 44.000 candidatos que conforman los distintos
lemas y sub-lemas sobre un total de 2.240.000 empadronados,
lo cual implica que habrá un candidato cada 51
electores santafesinos. La cifra actual de candidatos
representa un récord, ya que en las elecciones
de 1999, cuando se realizó la última elección,
el total de candidatos llegó a 33.000 aproximadamente.
Por
otro lado, debemos señalar que en esa fecha coinciden
la elección nacional, que no tiene ley de lemas,
con la elección provincial que sí la tiene.
Cuando el elector ingrese al cuarto oscuro se encontrará
con una boleta de 80 cm de largo.
El
actual intendente de Rosario, Hermes Binner, candidato
a la gobernación de la provincia en esta elección,
cuenta con el 36% de intención de voto. Pero
enfrenta el tradicional conflicto que deriva de la ley
de lemas, al cual se han visto sometidos otros candidatos
ajenos a los partidos mayoritarios: los tres sub-lemas
que se presentan por el Partido Justicialista (Jorge
Obeid, Héctor Caballero y Alberto Hammerly) suman
37,2 % de la intención de voto: lo cual nos conduce
a un empate. Si el Partido Justicialista supera la cantidad
de votos respecto de los otros partidos, el próximo
gobernador de la provincia estará dentro de alguno
de los sub-lemas del PJ.
COLABORACION:
Rubén Molina - Paula Rua
|