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Después
de ocho días de tensión, rumores
de todo tipo y mucha basura en las calles,
se logró un acuerdo en el conflicto
que desde hace un tiempo tiene la municipalidad
de Esteban Echeverría con los recolectores
de residuos y la empresa Covelia. Con el
distrito en medio de una crisis sanitaria,
las partes llegaron a un entendimiento gracias
a la mediación del jefe de Gabinete
de la provincia de Buenos Aires, Alberto
Pérez, que otra vez actuó
como "bombero" de la gestión
de Fernando Gray.
El acuerdo llegó
luego de una reunión entre Pérez,
Gray, el líder del gremio de Camioneros
y secretario general de la CGT Hugo Moyano
y el propietario de Covelia, Ricardo Depresbiteris,
en el que se acordó que la provincia
entregue un crédito de cinco millones
de pesos para que la comuna se ponga al
día con la empresa y, además,
se asegure la continuidad laboral de los
trabajadores. Además, se consiguió,
tal vez lo más importante para el
futuro, bajar el canon que actualmente paga
el distrito, de dos millones de pesos mensuales
a un precio de referencia de 1,2 millones
a 1,4 millones de pesos. "Llegamos
a un acuerdo que garantiza la recolección
de residuos de los vecinos, la estabilidad
laboral de los trabajadores y ayuda al municipio
para ir resolviendo sus desfases financieros",
dijo a la prensa Pérez luego del
acuerdo.
Como sucedió
en los primeros días de gestión,
Gray debió recurrir a la provincia
para solucionar un conflicto que parecía
sin salida, con dinero que proviene de la
coparticipación. En total, desde
que asumió el 10 de diciembre, el
nuevo gobierno ya recibió ocho millones
de estos adelantos. "Estamos haciendo
un gran esfuerzo para cumplir con todos
nuestros acreedores", dijo Gray, que
además volvió a reiterar parte
de su discurso cuando de deuda municipal
ser trata: un municipio recibido en quiebra,
baja de puestos políticos y austeridad.
Además, el jefe comunal adelantó
que en abril licitará el servicio,
como parte del acuerdo alcanzado con Moyano.
Este round fue para
Gray
Si bien los únicos
que perdieron en los ocho días de
conflicto fueron los vecinos y el medio
ambiente, en materia política la
puja de la basura dejó su saldo de
derrotas y triunfo. En primer lugar, pese
a todo, el intendente Gray logró
parte de su principal objetivo: pagar menos
por el servicio. Como adelantó Política
del Sur la semana anterior, el rumor que
corrió durante el conflicto apuntaba
a ese camino, reducir el canon que el ex
intendente Alberto Groppi firmó en
su momento. Con esta quita, Gray tendrá
un ahorro importante en sus cuentas y tendrá
mayor margen para maniobrar ante los reclamos
que vienen.
Durante los días
de crisis, el jefe comunal habría
informado, mediante un comunicado de prensa,
su objetivo de máxima. En esa misiva,
que circuló por mail, se expresaba
que, "dado el grado de falta de consideración
al ciudadano por parte de los recolectores
de residuos, el ejecutivo no descarta la
posibilidad de municipalizar el servicio,
ya que con la aprobación de la emergencia
económica el intendente tiene los
elementos legales para tomar este tipo de
decisiones, además de direccionar
los pagos a proveedores según su
criterio, sin necesidad de acudir al Concejo
Deliberante".
Esta idea, rechazada
por Camioneros, fue desmentida de inmediato
por el propio jefe comunal unos días
después en declaraciones radiales,
en las que admitió que no hay "infraestructura
y recursos" para asumir la tarea.
Pese a la marcha atrás
en la idea, el propio Moyano salió
al cruce de la versión, sosteniendo
que, "al intentar municipalizar el
servicio, van a quedar muchísimos
trabajadores en la calle, van a ser reemplazados
por planes jefes y jefas de hogar, lo que
implicaría un 80 por ciento de diferencia
salarial".
El líder de la
CGT (que en la foto final del acuerdo no
puede disimular su cara de pocos amigos)
fue el menos entusiasmado por el pacto y
el menos conciliador. "Los recolectores
de basura no son ñoquis, corren 300
cuadras por día desde hace años,
se infectan, se enferman y sufren accidentes
de trabajo; y de la noche a la mañana
verían amenazadas su fuente laboral
y el sustento para sus familias", disparó
apenas finalizada la reunión.
"La soga"
de provincia
La letra chica del acuerdo
sirve para ver cómo puede desarrollarse
en un futuro el tema de la basura en Esteban
Echeverría. Los fondos para pagar
la deuda con Covelia vendrán, así
lo confirmó el propio Intendente,
de la Nación y la provincia, más
una parte de las cuentas municipales. La
empresa, por su parte, bajó algo
así como 200 mil pesos por mes la
tarifa del servicio. La diferencia del precio
de referencia fijado por la comuna y el
precio total del servicio (1,8 millones
contra 1,2 o 1,4 millones según la
recaudación del mes) será
absorbido por la propia provincia de Buenos
Aires. En total, se estima, la "soga"
bonaerense asciende a siete millones de
pesos. Con tanta dependencia de fondos ajenos,
se hace complejo adivinar cuándo
la comuna recuperará el equilibrio
financiero.
Pero no todas son buenas
para el Intendente. En algunos sectores
cercanos a la gobernación dicen que
no habrá tercer salvataje, en especial
por la dilatación del conflicto.
Es que, como confirmó una fuente
cercana a la comuna, los fondos aportados
por provincia para saldar la deuda con la
empresa estuvieron disponibles desde el
comienzo mismo del problema. "Gray
quería lograr la rebaja, no quería
pagar hoy y tener a los camioneros en dos
meses de nuevo en la plaza. Eso era lo razonable,
pero en La Plata algunos querían
sacarse de encima el problema", afirmó
la misma fuente.
Pese a todo, la estrategia
oficial avanza firme a la hora de negociar
como arma principal. Pero no todo se puede
resolver con firmeza. Porque, como dice
el proverbio, "tu fortaleza podría
ser tu debilidad".
Los escobillones
de Camilieri
Parece que la idea de
municipalizar el servicio de la basura se
metió en la cabeza de algunos miembros
del ejecutivo de Esteban Echeverría.
Antes que la crisis terminara, al secretario
de Obras Públicas Ángel Camilieri
se le ocurrió una idea. Junto con
varios empleados municipales, salieron el
martes a la mañana, día del
acuerdo final, a intentar limpiar la caótica
Alem. Escobillones en mano, la improvisada
cuadrilla buscó dar una señal
a los vecinos y, de paso, quedar bien con
el Intendente.
Los comerciantes de
la principal arteria del centro de Monte
Grande vieron aliviados la llegada de las
escobas. Los que no se entusiasmaron fueron
los recolectores apostados en plaza Mitre.
Lo que para Camilieri y compañía
era "un acto de sentido común",
para los trabajadores fue un intento de
romper la huelga. Y ya se sabe que les pasa
a los "rompehuelgas".
En un instante, los
hombres se vieron rodeados por recolectores
que, en términos poco amables, les
sacaron los escobillones y demás
artículos. En medio de la tensión,
el funcionario ensayó un pedido por
los elementos de trabajo. Entre trompadas
y gritos, tuvo que refugiarse en un patrullero.
Un poco de humor
entre tanta basura
Mientras la basura se
acumulaba en las calles, un grupo autodenominado
"Escuadrón del Gran Monte"
ensayó una idea interesante: en Mariano
Acosta, entre Pellegrini y Colón,
a unas cuadras del centro de Monte Grande,
creó una especie de "basurero"
para depositar bolsas, separando los residuos
en húmedos y secos y reciclables.
Pintando con aerosol
la pared, indicaron a los vecinos dónde
dejar la basura. "En esa cuadra no
hay casas, no se perjudica a nadie y la
municipalidad va a tener que mandar camiones
a juntarla sin tener que hacer recorridos",
fue la explicación del grupo, que
se autodefine como "periodismo activo,
alternativo y clandestino para mostrar la
cara oculta de Monte Grande". La idea
recogió algunos adeptos, pero la
solución del tema no dejó
ver el verdadero alcance de la campaña.
Ellos, sin embargo,
prometieron seguir con su "Basura Cero",
plan que explican detalladamente en su blog
(http://delgranmonte.blogspot.com). Autor
de algunos chascos de dudoso gusto (como
los muñecos con forma de hombre tirados
en la calle), "Escuadrón del
Gran Monte" intentó su respuesta
a la crisis. A su manera.
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