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Por
Ricardo Carossino
Ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
La
antesala del despacho del intendente de Lanús
Darío Díaz Pérez era, el
pasado viernes, un desfile incesante de personas
y hasta de algunos dirigentes macristas que, en
vano, lo esperaron. Afuera, en la calle, el frío
había dado una tregua y empezaba a parecer
un día peronista.
Pasado
el mediodía, las principales caras del
poder local fueron apareciendo de uno en uno:
el jefe de Gabinete Héctor Bonfiglio, el
presidente del Concejo Deliberante José
Luis Pallares y el secretario de Gobierno Juan
Carlos Vicelino. Detrás, funcionarios,
dirigentes, secretarias, personal de prensa y
hasta la bandeja de café, sacudieron la
espera del tercer hombre más importante
de la política nacional detrás de
la presidenta de la Nación Cristina Fernández
y del titular del PJ, Néstor Kirchner.
Al
rato, el presidente provisional del Senado de
la Nación, José "Pepe"
Pampuro, de austero look casual, llegó
apurado al despacho del intendente Díaz
Pérez, donde estuvieron reunidos por más
de una hora.
Al
finalizar el encuentro, y luego de aceptar de
buen humor el saludo de cuanta persona andaba
por el lugar, se sentó a charlar con Política
del Sur y no ahorró un solo sentido para
definir su actual situación política.
"Estoy cómodo -dijo Pampuro, con una
escondida sonrisa-. Soy el tercer hombre del país."
De
esta manera, Pampuro calificaba el poder que descansa
en sus espaldas. Poder y responsabilidades, claro,
como la de tener un importante protagonismo en
el nuevo Partido Justicialista que se viene, con
Néstor Kirchner como su titular.
De
camino a La Plata
"Me
gustaría ser el vicepresidente del PJ bonaerense
-confesó el senador-. A fin de año
habrá novedades, y mi lugar en el PJ será
en la dirección que ratifique su presidente
(Néstor Kirchner)."
Pero
el partido en el nivel provincial sería
apenas una porción del poder que le espera
a este protagonista de la política nacional,
que supo instalarse y crecer contra todo pronóstico,
aun de sus más acérrimos adversarios,
como el ex intendente y actual presidente del
PJ Lanús, Manuel Quindimil, a quien Pampuro
no le quitó ningún derecho -"si
es que quiere presentar una lista"- para
competir, aunque aclaró: "No he oído
nada al respecto y por el momento no sé
de nadie que quiera hacerlo".
Precisamente,
ese lugar es al que aspira Pampuro y todo apunta
a que así será, competencia mediante,
porque, a priori, su figura aparece como la única
capaz de aglutinar el hoy atomizado peronismo
de Lanús, que se debate en la búsqueda
de una personalidad política (un paraguas)
que le permita estar unido. En esa dirección
está actuando Pampero, según afirmó.
"Soy
receptivo de casi todo el peronismo", ratificó
con la intención de no cerrar puertas,
y ante la repregunta, señalándole
el calificativo de "casi", el candidato
a contener tantos dirigentes hoy sin norte insistió:
"Casi".
Las
tarjetas de invitación
Está
claro que la puerta no estará abierta para
todos, sino para "casi" todos si él
se alzara con el premio mayor, y fue esa la invitación
para preguntarle por el Frente de Unidad Peronista
(FUP) y el bloque de concejales del Justicialismo.
Dentro
del nuevo armado peronista, el FUP está
liderado por la diputada provincial Marcela Ibarra,
el ex secretario de Gobierno José Luis
Bianchi y el ex subsecretario de Obras Públicas,
José "Buchi" Hernández;
y sobre ellos, el párrafo que Pampuro les
dedicó fue mínimo, pero no menos
optimista: "He hablado con Ibarra y sé
que ha trabajado muy bien".
Pero,
tal vez, la mayor expectativa este inclinada hacia
el núcleo más duro del Justicialismo
local, hoy representado por el bloque de concejales
del partido, que ha criticado varias decisiones
políticas del intendente Díaz Pérez,
como la emergencia administrativa y los despidos
de contratados, en algunos casos, pagos políticos
de la ex administración manolista.
"He
tenido diálogo, y lo tengo, con Omar López,
con Omar García y con (Alicia) Iglesias",
remarcó Pampuro, aunque le costó
recordar el nombre de la concejal del PJ, haciéndolo
gracias a la ayuda que le brindaron los periodistas
de este semanario.
Ya
en una anterior entrevista de este medio con el
intendente, Díaz Pérez consideró
"una contradicción estar dentro del
partido y no apoyar la gestión del actual
gobierno municipal", con lo que Pampuro coincidió
de inmediato: "Estoy de acuerdo con Darío,
y si alguien (dentro del partido) no apoya la
gestión municipal es porque se pasó
al bando contrario".
Un
"campo" minado de opositores
En
la escena nacional, la pregunta obligada era,
sin duda, si hay solidez política en la
figura de la Presidenta de la Nación para
enfrentar el conflicto con los sectores del campo:
"La Presidenta está sólida",
sostuvo Pampuro.
Para
el senador, hoy la oposición "no aparece
clara en el escenario", y esa sería
la razón por la que cuesta mantener un
diálogo concreto y sólido, como
antaño representaba la Unión Cívica
Radical como cabeza del diálogo opositor.
Según
Pampuro, hoy el diálogo pasa más
por sectores como "el campo, los sindicatos
y los movimientos sociales", en lugar de
los sectores partidarios de la política
nacional.
De
acuerdo con la visión general, las veredas
enfrentadas estarían lideradas por la líder
del ARI, Elisa Carrió, y por el jefe de
Gobierno porteño, Mauricio Macri. Al respecto,
Pampuro dividió las aguas y dijo sobre
"Lilita": "No expresa a la oposición
en su totalidad", subrayando enseguida que
"Macri es el otro sector". De esta forma,
el senador presentó a la oposición,
polarizada e "incapaz de mantener un diálogo"
con el oficialismo para acordar políticas.
"Es
muy difícil hablar si no hay con quién.
Si se diluye el interlocutor y se fragmenta, éste
impide el diálogo. Y ése es el problema.
Hoy el interlocutor está atomizado y se
dificultan los acuerdos", analizó
el senador.
El
mismo análisis le tocó al escenario
provincial, donde, para Pampuro, la oposición
descansa sobre Francisco "De Narváez",
en primer lugar, el "macrismo" más
puro, en segundo término, y en la Coalición
Cívica, sobre la figurar de "Margarita
Stolbizer".
Sobre
el conflicto con los cuatro sectores del campo,
el titular del Senado dijo que "hay caminos
para acordar", y dijo estar de acuerdo sobre
los análisis que afirman que la Argentina
pierde hoy una oportunidad histórica ante
la demanda mundial de alimentos.
"Coincido
con que perdemos una gran oportunidad de exportar,
pero primero hay que garantizar el alimento para
adentro. Se necesita sí, un megaplan para
el sector agrícolaganadero, porque hay
un boom alimenticio con demandas como las de China
e India, que superaron la superestructura",
explicó el número tres de la escena
nacional, y añadió que, para él,
"el problema con el campo no es financiero
ni económico, sino una cuestión
interna y sectorial".
Terminada
la charla, "Pepe" Pampuro, el intendente
Díaz Pérez, Bonfiglio y Pallares,
entre risas y saludos, subieron a un auto y se
fueron a almorzar con destino incierto. Al menos
por ese viernes, la antesala a la privada municipal
quedó callada y vacía. Afuera, el
sol venció al frío, y en el PJ de
Lanús todo pareció estar en armonía
como antes. Como cuando vivía Perón,
claro.
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