Una oscura realidad se alimenta cada día
en los hospitales y centros asistenciales del
conurbano bonaerense. Lejos de la agenda mediática
o de las primeras planas de todos los días,
miles de personas pugnan por conseguir una mejor
atención y esa lucha los lleva a recorrer
lugares, hacer colas, peleando contra un sistema
al borde del colapso, tanto en lo material como
en lo humano.
La
salud en el conurbano es un tema de larga data,
siempre centro de discusión, pero que
en los últimos años no logró
una solución ni siquiera temporaria.
El sistema público, que consta de dos
niveles de atención, está en manos
de las autoridades municipales y provinciales.
Las primeras son las encargadas de mantener
el primer nivel de atención, compuesto
por unidades sanitarias y centros asistenciales,
el primer cordón de contención
al que apelan los vecinos más necesitados.
En cambio, la provincia debe mantener hospitales
y centros de mediana y alta complejidad, a donde
se supone que llega el paciente derivado luego
de pasar la primera revisión en la salita.
Pero en la práctica, sabemos, esto es
difícil de cumplir.
Según
estadísticas oficiales, en los siete
distritos que forman el conurbano sur (Almirante
Brown, Avellaneda, Esteban Echeverría,
Lanús, Lomas de Zamora, Presidente Perón
y San Vicente), la mitad de sus habitantes no
posee ningún tipo de cobertura médica,
por lo que cuentan con los hospitales públicos
como único lugar de atención.
En total, en la zona hay 17 de estos establecimientos
que, según datos del Ministerio de Salud
de la provincia, aportan 3150 camas de internación.
Esto es: 1,4 camas por cada 1000 habitantes,
muy lejos de las ocho a diez que recomienda
la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero
no sólo faltan camas. Según denunció
la Asociación de Profesionales de la
Provincia de Buenos Aires (CICOP), en todo el
territorio provincial hay un déficit
de 1500 médicos y 3500 enfermeros. Esto
percute en la atención que cada día
los vecinos reciben. Si sumamos esto a la cuestión
salarial (la ONG Médicos del Mundo reveló
que en el 60 por ciento de los hospitales bonaerenses
no se abonan regularmente los sueldos), el panorama
para los que deben contar con la atención
pública es negro.
La
peor cara de esta crisis se conoció a
principios de mes, cuando la propia provincia
de Buenos Aires reconoció que creció
7,6 por ciento la mortalidad infantil en territorio
bonaerense.
Los
números asustan por sí solos:
el año pasado murieron 3530 niños
por cuestiones sanitarias, contra los 3280 de
2006.
El
distrito más castigado fue La Matanza,
con 345 casos. En tanto, en Lomas de Zamora
fallecieron 140 en 2006 y 177 en 2007, siendo
el partido del conurbano sur con peor panorama
en estos momentos.
Las
causas principales de este notable empeoramiento
en la salud son, dicen los especialistas, la
pobreza, la falta de cloacas, de agua potable,
de calefacción y, en general, la falta
de educación, que influyen mucho a la
hora de cuidar la salud de los más chicos
y del núcleo familiar en general.
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LANUS
- Desnutrición o bajo
peso y PCB son amenazas actuales
Actualmente, la salud tiene cortocircuitos en
su relación con la comunidad y la última
noticia estuvo relacionada con Acción
Social, porque, justamente, la novedad de supuestas
desnutriciones infantiles salió de una
sala de primeros auxilios de Monte Chingolo.
A
tanto llegó la denuncia, que se sumaron
rumores de retos y aprietes a la médica
que habría señalado la desnutrición.
Fue así que el mismo subsecretario de
Salud, Luis García, salió a decir:
"El Intendente nos indicó que no
tapemos nada y que hagamos el seguimiento de
todos los chicos que estén en situación
sanitaria crítica", a la vez que
sostuvo: "La información es doblemente
falsa; primero, porque ese tirón de orejas
jamás existió y, segundo, porque
el certificado fue de bajo peso (y no de desnutrición)".
Aunque,
en realidad, "el bajo peso en un niño
está más cerca de la desnutrición
I que de la alimentación ideal",
según afirmó un médico
de la zona que no quiso dar su nombre.
Por
otra parte, lo llamativo es que las quejas que
arreciaban durante los últimos meses
del gobierno de Quindimil parecen haberse acallado
y casi nadie reclama falta de insumos en las
salas de primeros auxilios y nadie critica los
móviles sanitarios.
Pero
la salud también tiene que ver con las
amenazas que siguen latentes, como informaron
algunos vecinos al denunciar la contaminación
de PCB.
Según
la gente, el transformador está ubicado
en Sitio de Montevideo al 5300, entre Martinto
y Yapeyú, y los reclamos no estarían
siendo oídos, como lo testimonian los
ciudadanos de "Vecinos por la Vida"
de Remedios de Escalada.
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LOMAS
- Preocupante
incremento de la mortalidad infantil
Por
Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar
La situación de la salud en Lomas de
Zamora no escapa a la del resto de los distritos
del conurbano de la provincia de Buenos Aires:
los problemas son muchos y las respuestas escasean.
Claro que a la dura realidad que se vive en
la materia hay que agregar un dato que no debería
pasar desapercibido: la inexistente relación
entre los representantes gremiales de la salud
municipal (CICOP) y el intendente. La tozudez
del Jefe Comunal hace imposible cualquier tipo
de diálogo. Jorge Rossi desconoce a la
CICOP.
Tal
como lo manifiesta en su sitio oficial, "el
sistema de salud de la municipalidad está
compuesto por 36 unidades sanitarias, el Centro
Odontológico Infantil y el Hospital Materno
Infantil Oscar Alende, ubicado en Ingeniero
Budge". Según el portal, "nueve
unidades sanitarias y el Hospital Alende cuentan
con guardia las 24 horas, todo el sistema de
salud brinda a la comunidad las principales
especialidades médicas".
Hay
algo que el sitio no dice: la escasez de profesionales
y la poca paga que estos reciben a cambio de
su labor. Ese punto pasa a ser sustancial a
la hora de establecer algunos de los ítems
que conforman la problemática de la salud
en Lomas de Zamora. El tema es central en cada
uno de los reclamos que la CICOP lomense lleva
a cabo. Como si ello fuera poco, la diferencia
salarial existente entre los médicos
que dependen del gobierno de la provincia de
Buenos Aires y los municipales es importante:
del orden del 20%.
Sin
lugar a dudas, las principales deficiencias
sanitarias se encuentran en las zonas periféricas
del distrito: Cuartel Noveno, San José,
Villa Benque y algunos puntos de Llavallol.
La
extrema pobreza que se vive allí no se
condice con los datos alentadores ofrecidos
por el Intendente en cada referencia que hace
sobre la cuestión sanitaria.
Un
solo dato hecha por tierra los postulados del
Jefe Comunal. Un reciente informe emitido por
el gobierno bonaerense indica que el año
pasado murieron 3530 niños en la provincia
de Buenos Aires por cuestiones sanitarias; es
decir, casi diez chicos por día. Este
número representó un aumento de
la mortalidad infantil del 7,6 por ciento respecto
de 2006, cuando fallecieron 3280 niños.
El dato que se ofrece sobre Lomas de Zamora
es contundente: En el distrito de Jorge Rossi
murieron 140 pequeños en 2006 y 177 en
2007. Es decir, un 26,43% más.
Está
claro que la responsabilidad no es enteramente
de las autoridades municipales, pero también
lo es que éstas no pueden eludirla en
su totalidad y, con humildad, deberían
asumir como propio el problema e intentar sumar
propuestas para la solución. Urge un
cambio en el sistema de salud, el asistencialismo
sanitario tocó fondo y está probado
que no alcanza. Es hora de buscar un nuevo remedio.
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AVELLANEDA
- Entre
el trabajo local y la indiferencia provincial
Hoy Avellaneda cuenta con 27 unidades sanitarias
que, junto con los hospitales provinciales,
intentan contener la demanda sanitaria de la
comuna.
Apenas
algunos meses atrás, en plena campaña
electoral, sectores de la oposición,
representados por el Frente para la Victoria,
convocaban a "ignorar la propaganda oficialista,
que describe una Avellaneda de ilusión
y encontrarse con la Avellaneda real".
Así,
el kirchnerismo, hoy disuelto y disperso, indicaba
la situación de las unidades sanitarias
donde, según afirmaban, "los vecinos
no" tenían "insumos",
porque intendente Baldomero "Cacho"
Álvarez de Olivera, aseguraban, se había
gastado "un millón y medio de pesos
del presupuesto de salud en publicidad".
Hoy, todas esas voces críticas están
en silencio.
Pero
la realidad golpea siempre la puerta y un tema
que el año pasado no tuvo eco en la sociedad
por el desprecio de los grandes medios, como
la denuncia de desnutrición en la Isla
Maciel, hoy se reabre gracias al repentino interés
del Grupo Clarín, al publicar el aumento
de la mortalidad infantil.
Pero
no todo parece ser malo en Avellaneda, ya que
en Wilde, los vecinos que se atienden en las
unidades sanitarias locales, cuando se les pide
algún análisis de sangre, una
placa o una ecografía, tienen otros recursos
para practicarlos.
Según
la Municipalidad, "cada uno de ellos tendrá
un único destino más ágil
y cómodo para todos, porque se trata
de un Centro de Resolución Inmediata
para las derivaciones que hagan los médicos
en los centros de atención primaria referidas
a análisis clínicos, de VIH/sida,
rayos X, ecografías y certificados de
libretas sanitarias".
Aunque
lo peor parece estar en la responsabilidad del
gobierno de la provincia, que no estaría
dando abasto con sus hospitales. Como se recordará,
meses atrás, la CICOP realizó
una alarmante radiografía de todos los
municipios, donde Avellaneda presentaba situaciones
graves, como "atraso salarial, precarización
laboral, la que se da en general en proporciones
elevadísimas que involucran en promedio
al 40 por ciento de los profesionales, y autoritarismo,
que va desde la obstaculización de la
acción gremial y el desconocimiento de
elementales derechos constitucionales hasta
graves situaciones de persecución y de
amenazas", pero en hospitales provinciales.
Según
la CICOP, "quienes más se resienten
por esta realidad son los vecinos, que necesitan
urgentemente respuestas más adecuadas
a los tantos anuncios de políticas progresistas
tendientes a mejorar el estándar de vida
de la gente. Sin embargo, sufren los enfermos,
la gente con buena salud y los profesionales,
o sea la sociedad toda".
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ALMIRANTE
BROWN - Una
apuesta a la salud
La cuestión sanitaria se ha convertido
para el gobierno de Darío Giustozzi en
una de sus prioridades. Al parecer, uno de los
temas que le preocupa y lo ocupa es el irrisorio
número de unidades de salud, teniendo
en cuenta la importante población que
habita el distrito. Situación que no
resulta conveniente.
"La
firme propuesta de nuestro intendente es sumar
cuatro centros sanitarios por cada año
de gestión", manifestó la
titular del departamento de salud municipal,
Patricia Segovia. En este sentido, "estamos
trabajando con la provincia ya que, con un crédito
aprobado a través del BID, avanzaríamos
en la construcción de tres de ellos",
añadió.
Sin
embargo, la realidad actual es que sólo
son diecisiete las unidades para alrededor de
650 mil habitantes, lo que imposibilita una
adecuada atención.
A
pesar de esto, de la carencia en infraestructura
asistencial, se destaca la incorporación
y creación de nuevos cargos para profesionales
médicos cuyo accionar -articulado con
la comunidad- permitirá mejorar la salud,
ya que, explicó la funcionaria, "ella
es un producto, una construcción colectiva,
donde el equipo sanitario tiene el rol de transmitir
las herramientas de cuidados básicos
que están vinculados a la promoción
en lo que respecta a normas alimentarias o de
higiene y, sobre todo, tener en cuenta a la
vacunación como estrategia de prevención
fundamental".
En
este sentido se han incorporado, en su mayoría,
pediatras, generalistas, ginecólogos
y toco-ginecólogos, lo que posibilitó
incrementar en aproximadamente un 300% los estudios
realizados a las madres en los controles de
su salud sexual y reproductiva.
A
partir de la nueva administración municipal
y gracias a su gestión, la comuna se
ha visto beneficiada con el otorgamiento, por
parte del gobierno provincial, de una ambulancia,
en tanto la nación le asignaría
tres móviles más. Si bien hoy
el sistema de emergencia -conocido como el 107-
no depende del municipio sino del hospital Lucio
Meléndez, que cuenta con sólo
un vehículo, con lo cual la demanda es
cubierta en su mayoría por bomberos,
"la apuesta es, y estamos haciendo una
convocatoria a profesionales, contar con los
primeros móviles que tengan un servicio
de médicos, una necesidad muy importante
dentro del distrito", apuntó Segovia.
Al
igual que otras regiones, Almirante Brown no
está ajena a una realidad que afecta
a toda la provincia, la mortalidad, uno de los
indicadores de desarrollo de las comunidades.
Al respecto, la funcionaria señaló
que el año pasado hubo -en números
absolutos- un aumento en algunos casos de mortalidad
infantil, teniendo en cuenta que se produjo
un fenómeno, la epidemia del coqueluche,
que provocó la muerte de tres niños
del partido. En todo el territorio bonaerense
hubo un incremento en este índice, a
lo que se le adicionó una disminución
de nacimientos, lo que implica una ampliación
en la primera tasa. "Sin embargo, hasta
no tener cerrada la cantidad de nacimientos
durante 2007 no podemos saber el número
exacto de la misma", explicó, al
tiempo que expresó, "venimos trabajando
planificadamente, y comprando insumos para que
en época invernal podamos enfrentar mejor
aquellas patologías que recrudecen".
Por
otro lado, cabe señalar que también
se trabaja -en forma conjunta- con los hospitales
del distrito en lo que se denomina la referencia
y la contra-referencia, de manera que el paciente,
una vez ingresado al sistema de salud, sea referenciado
y cuente con los canales de acceso a la unidad
sanitaria o nosocomio.
El
sistema sanitario de los municipios ha sido
últimamente cuestionado, como en el caso
de Lomas y Avellaneda, por deficiencias que
hacen a la planta de profesionales, la desnutrición
y el fallecimiento de los niños y al
reparto de medicamentos, como así también
por la indolencia que algunos exteriorizan.
Hoy la comuna browniana, en sintonía
con otros distritos, cuenta con un nuevo gobierno
que emprende un camino de lucha en diferentes
ámbitos. Lo ideal sería la humanidad
de quienes lo integran para lograr a corto o
mediano plazo la atención a la salud
que la comunidad necesita.
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ESTEBAN
ECHEVERRIA - Una
estructura sobrepasada
Con sus 24 unidades sanitarias y el hospital
a cuestas, el sistema de salud de Esteban Echeverría
vive un momento de transición, con la
misma sobrecarga que lo llevó varias
veces al borde del abismo. Es que el distrito
es el único de la región que tiene
un policlínico como el "Santamarina"
(Lomas de Zamora tiene un hospital, pero materno-infantil)
que se lleva un 40 por ciento del presupuesto
anual de la comuna.
Cuando
asumió Fernando Gray, la intendencia
denunció que el hospital estaba "prácticamente
sin insumos y al borde del cierre".
La
preocupación por el hospital es larga.
Ya en 1984 se habló de provincializar
el nosocomio, y durante los 12 años de
la gestión de Alberto Groppi se llegó
incluso a firmar una carta de intención
con varios sectores. Durante su último
año de gestión, hubo incluso contactos
fomales con funcionarios de provincia, pero
nunca se terminó de definir el tema.
Tampoco se supo por qué se trabó,
si por falta de fondos para hacerse cargo del
"Santamarina" en La Plata o por algún
interés por mantener un lugar donde los
fondos a veces caen en una bolsa sin fondo.
Pero
las dificultades no saben de jurisdicción
y el policlínico tiene las mismas dificultades
que sus pares provinciales: mala atención,
falta de insumos, estructura edilicia deficiente.
Según vienen denunciando los médicos,
hay días en los que muchos servicios
no pueden prestarse, como los análisis
o las radiografías, o algunas especialidades
no pueden atenderse porque faltan profesionales.
Es que, por la diferencia de sueldos que cobran,
los médicos deciden emigrar a establecimientos
provinciales. Hoy esa es una gran preocupación.
Porque, si bien lograron hace casi dos meses
un aumento del ocho por ciento (que en realidad
acordaron con el ex intendente Groppi pero que
recién comenzó a pagar Fernando
Gray), los sueldos están más de
un 20 por ciento por debajo de lo acordado por
la CICOP en el nivel provincial.
Además,
los médicos reclaman por la falta de
posibilidades de perfeccionarse, y por la paralización
de algunas de las escuelas que funcionaban en
el hospital, como la Escuela de Enfermería.
En
los consultorios externos, la cuestión
es similar: largas colas, pocos turnos, falta
de profesionales. "La estructura de atención
está pensada para un distrito de 100.000
habitantes, pero hoy tenemos más del
doble, sin que se dieran grandes novedades,
salvo algunas unidades hechas en los últimos
10 años. Así, mucho más
no aguanta la cosa", le confesó
a PdS un ex funcionario de la cartera de Salud,
que prefirió el anonimato.
El
panorama empeora cuando uno se va alejando del
centro del distrito. Un ejemplo de esto es el
aumento de casos de escabiosis (sarna humana)
y pediculosis que se registró el año
pasado en barrios periféricos como San
Carlos (9 de Abril) y Las Latas.
Para
muchos, el crecimiento del Hospital de Ezeiza
alivió un poco la situación, ya
que muchos habitantes del distrito (en especial
de la localidad de El Jagüel) van directamente
al partido vecino. Si no, estiman, la cosa sería
peor. Parece demasiado para la pobre salud de
los echeverrianos, que todos los días
enfrentan una lucha que por larga y conocida
no deja de ser injusta.