Semanario Político de la Tercera Sección
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- Informe -

INFORME ESPECIAL

Medio ambiente: la bomba de tiempo está por estallar
Efluentes industriales, napas contaminadas, falta de cloacas y agua potable, parte del panorama diario de la ecología del conurbano. La falta de políticas a largo plazo y los recursos empeoran la situación. Política del Sur realiza un mapa por distrito con la intención de ahondar sobre esta cuestión que necesita una solución urgente.


"La situación ambiental que hoy atraviesan millones de personas en el conurbano bonaerense es gravísima". Con esas palabras, Leonardo Funes, especialista en medio ambiente, definió lo que se vive en esta región todos lo días en materia ecológica. Pese a las prédicas de las organizaciones ambientales y la creciente ola de ecologismo que se da en todo el mundo, la fragilidad del conurbano es cada vez más preocupante. La cuestión empeora día a día y las autoridades gubernamentales, tanto nacionales como provinciales y municipales, parecen no percibir lo que esta sucediendo, o no tienen los elementos para poder resolver la situación.

Según la ONG ambientalista Hermanos de la Tierra, "en todo el Conurbano hay serios problemas de contaminación. Estamos en un momento crítico. Incluso a nivel social estamos colapsados. No podemos viajar como viajamos, hay muchísimos nuevos asentamientos todos los días, y una gran cantidad de gente que pasa a formar parte del cinturón de pobreza, estamos desbordados. El conurbano está colapsado. Y esa es una cuestión que debemos asumir".

El punto más crítico es la cuenca Matanza-Ricachuelo, una cicatriz que surca la región como una herida abierta, infectada y pestilente. La cuenca abarca comprende parte de la Ciudad de Buenos Aires y de los municipios de Almirante Brown, Avellaneda, Cañuelas, Esteban Echeverría, General Las Heras, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Merlo y San Vicente. Tiene una longitud de alrededor de 60 kilómetros y una dirección general sudoeste-noreste, y un ancho medio de 35 kilómetros, cubriendo una superficie de 2200 kilómetros cuadrados hasta la desembocadura en el Río de La Plata.

La cuenca recibe efluentes de más de 500 industrias, de los cuales sólo el 12 por ciento recibe un tratamiento adecuado. Además, se calcula que en su cauce hay 8.500 toneladas de hierro-chatarra. Además, según un informe de la Fundación Ciudad, la cuenca sufre "de inundaciones periódicas ( provocadas por grandes precipitaciones y las bajas cotas del terreno, la insuficiencia de desagües pluviales y la deficiente descarga de conductos troncales), altos niveles de contaminación (contaminación industrial, sustancias tóxicas, aguas servidas) y el incontrolado desarrollo urbano e industrial (concentración de industrias y viviendas)".

Además de la cuenca y el descontrol industrial, la falta de cloacas y agua potable es alarmante, junto con la falta d un plan de saneamiento serio y a largo plazo. "Si no se soluciona el problema de la cuenca Matanza - Riachuelo esto no va a tener fin. No se puede desterrar el problema de la contaminación sólo en algunos sectores", expresaron desde el Foro Hídrico lomense.

Los basurales a cielo abierto representan un serio problema con un elevado riesgo sanitario para las personas. Estos producen contaminación del agua subterránea por infiltración, obstrucción de los cursos superficiales de agua y la eliminación de la capacidad de autodepuración que estos poseen. También generan roedores, con sus enfermedades asociadas como principal amenazas.

Según la recomendación de la UNESCO "para contribuir con eficacia a mejorar el medio ambiente, la acción de la educación debe vincularse con la legislación, las políticas, las medidas de control y las decisiones que los gobiernos adopten en relación al medio ambiente humano". Con este complicado abanico de problemas, la política unificada parece ser el único camino. Cuanto más tarden en entenderlo los gobierno, más traumático será el cambio. Y su consecuencias mayores.

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LANUS - PCB, curtiembres y napas son el problema a resolver

El PCB no es una novedad reciente y en Lomas de Zamora el tema tiene años. En Lanús, todavía hay gente amenazada por este contaminante feroz. Fueron vecinos de Escalada quienes, a principio de marzo de este año, denunciaron la presencia de Bifenilos Policlorados (PCB) en transformadores de Edesur, y afirmaron que los reclamos habían empezado el 13 de julio de 2007. De acuerdo con lo anunciado por los vecinos, "la empresa concesionaria les respondió el mes pasado que `no hay insumos para su reparación´, y la alarma crece", señalaron.

Pero no todo es PCB, lamentablemente, aunque a veces el Estado se hace presente, como en febrero de este año, cuando se clausuró la empresa Galvafer SRL, ubicada en San Vladimiro y Marco Avellaneda (Villa Diamante), por "sustancias peligrosas". La fábrica se dedicaba al galvanizado por inmersión.

En el lugar, las autoridades constataron la existencia de cubas conteniendo sustancias peligrosas y que no tenían los sistemas de contención primarios adecuados para evitar posibles vuelcos, y advirtieron que el descuido podría provocar la contaminación del suelo y su filtración en las aguas subterráneas.

Las napas tampoco dan tregua en este sur marcado por la desidia de los gobiernos. No hace mucho, también, 100 vecinos presentaron una denuncia penal contra Aguas Argentinas por considerarla responsable de la suba de la napa. En su momento, la denuncia había sido radicada en el Juzgado en lo Criminal y Correccional número 2 de Lomas de Zamora, a cargo del juez Carlos Ferreiro Pella, que la remitió a la Justicia Federal de Capital.

"Los problemas comenzaron con la concesión, cuando Aguas Argentinas empezó a extraer agua del Río de la Plata y no del Puelche, como hacía Obras Sanitarias antes", explicó Osvaldo Bassano, presidente de la Asociación de Defensa de los Derechos de Usuarios y Consumidores, ONG que acompañó a los vecinos en la denuncia. Bassano explicó que, al extender el servicio de agua corriente en la zona, la empresa tapó los pozos de agua potable: "El Puelche comenzó a crecer, la gente dejó de extraer agua de ahí y por eso subió la napa", aseguró.

El otro problema son las curtiembres, aunque ACUBA dice que su planta de tratamiento "evita los problemas". Lo cierto es que sus residuos son altamente contaminantes por su contenido de metales pesados y sulfuros. La falta de tratamiento de los desechos de este sector industrial fue objeto permanente de críticas por parte del Gobierno y de las organizaciones ecologistas que reclamaron una actitud más comprometida con la preservación del medio ambiente. Ante la presión de los vecinos, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires tuvo que ser más severo, y en su oportunidad sancionó hace tiempo una ley que buscó la erradicación de las curtiembres que no puedan corregir la calidad de sus efluentes.

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LOMAS - En Lomas hay mal ambiente

Por Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar

Lomas de Zamora se encuentra en un estado de crisis ambiental terrible. A pesar de los esfuerzos que se realizan desde los gobiernos nacional, provincial o municipal, se mire por dónde se la mire, la situación es por demás crítica.

La semana pasada, el intendente Jorge Rossi participó, junto al gobernador Daniel Scioli, del lanzamiento del programa Generación 3R (reduce, reutiliza y recicla basura) en el distrito. El anuncio resultó de lo más interesante, pero a la luz de los hechos parece poco viable ver esos coloridos tanques en los barrios de Cuartel Noveno o San José. Allí, donde los ciudadanos conviven al límite con las napas freáticas y la permanente contaminación de los arroyos, parece una broma la medida.

El elevado nivel de las napas pareciera un problema insalvable para el distrito. Advertencia: ésta no es una cuestión sólo de los barrios más humildes, sino que en aquellos más pudientes también existe el inconveniente. Claro, en estos últimos la gente puede pagar $ 130 para que los tanques atmosféricos desagoten sus pozos ciegos. En cambio, en la periferia existen casos en los que los habitantes deben caminar sobre tablones en sus propias casas porque el agua putrefacta aflora sobre los pisos.

Dicen que todo tiene que ver con todo, y la falta de una red cloacal en un alto porcentaje poblacional profundiza aún más la problemática de las napas. Muchos recuerdan que, a pocos meses de haber asumido, Jorge Rossi se comprometió a solucionar esa cuestión. Las cloacas no aparecieron y el intendente va por su segundo mandato.

La contaminación y el estado de los arroyos es otro de los tópicos irresueltos por esta dirigencia política. La situación empeora día tras día y, a pesar de que las obras están en marcha, los problemas continúan. La controversia está: mientras que para algunos las obras van lentas, para otros están mal hechas. Si no, que lo diga la gente de Bánfield, que antes no se inundaba y ahora sí, producto de las deficiencias en la obra de entubamiento del Arroyo de Las Perdices. Del dinero "invertido" mejor no hablar.

En Lomas de Zamora pareciera que nadie controlara ni cuidara del medio ambiente. Las fábricas continúan tirando sus desperdicios en zonas densamente pobladas, sin importar el impacto negativo que todo ello provoca en el hábitat y ni qué hablar en la población. Pareciera que a nadie le importa. Todos miran para otro lado. Nadie se preocupa si en Cuartel Noveno no hay árboles o ni siquiera una plaza que sirva de pulmón. A nadie le interesan los basurales clandestinos ni aquellos que espontáneamente se forman en las esquinas o terrenos baldíos debido al deficitario servicio de las empresas recolectoras de basura.

Para muchos, la realidad ambiental pasa por los recoletos restaurantes de la zona de Las Lomitas. Otra advertencia: ese lugar, donde la construcción de edificios es mayor a la recomendada, puede convertirse de un día para el otro en un gigantesco inodoro si el sistema cloacal estalla por la imprevisibilidad y falta de planificación urbana. Allí, con seguridad, los coquetos tanques inaugurados por el Intendente y el Gobernador no tendrán efecto alguno.

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AVELLANEDA - Tras el sueño de eliminar Villa Inflamable y el Polo Petroquímico

Hace ya varios años, allá por el 2003, se firmaba un convenio para erradicar el Polo Petroquímico emplazado desde hace 85 años en Dock Sud, considerado como una amenaza para el medio ambiente. El acuerdo para quitarlo del lugar en 10 años había sido ratificado por el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner y el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá. El Polo aún está allí, aunque el plazo para que desaparezca es 2013. Sin embargo, en el Polo también vive gente, en la tristemente famosa Villa Inflamable, tal vez el peor nombre que se le haya dado a un asentamiento.

Si bien hace menos de un mes, el Intendente de Avellaneda, Baldomero "Cacho" Álvarez de Olivera, entregó viviendas a las primeras 25 familias de Villa Inflamable que fueron relocalizadas en el Barrio San Lorenzo (Wilde), el último censo del lugar había arrojado que allí vivían aproximadamente 1500 personas, contando que Dock Sud es una de las localidades más contaminadas del Gran Buenos Aires.

El Docke está delimitado por el canal Sarandí, el Río de la Plata y el Riachuelo, en donde se asienta el Polo Petroquímico más contaminante del país. Su extensión es de 380 hectáreas y tiene cerca de 42 empresas, 25 de las cuales son de alto riesgo; entre los problemas que los habitantes de La Inflamable sufren se detectaron problemas respiratorios, dérmicos y de contaminación en sangre, en muchos casos, graves.

En 2003, JICA presentó a las autoridades estatales el resultado del estudio de evaluación de daños en la salud por la exposición a la contaminación producida por el Polo Petroquímico. Los resultados indicaron que la gente de Villa Inflamable se encuentra en riesgo por la presencia de 17 gases tóxicos (entre ellos, benceno, tolueno, xileno y tetracloruro de carbono), y de metales pesados, como plomo y cromo. Las consecuencias son graves. Entre otras cosas, las mujeres sufren trastornos en sus embarazos y los niños ven alterado su metabolismo, poseen una talla y peso menor que la media y sufren disminuciones en su coeficiente intelectual (ver recuadro).

Ahora la Municipalidad de Avellaneda ha comenzado la erradicación de la villa y se están entregando viviendas para la relocalización de los habitantes. Esta adjudicación, que estuvo enmarcada dentro del Plan Federal de Construcción de Viviendas y del Subprograma de Saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo, posibilitó que 25 familias "ahora cuenten con casas dignas y puedan así mejorar sus condiciones de vida", afirmó Cacho Álvarez en conferencia de prensa, el día de la entrega, el pasado 5 de mayo de 2008.

En la oportunidad, Álvarez destacó: "Esta obra no sería posible sin la decisión del ex presidente Kirchner y que tomó continuidad con la actual Presidenta, quienes decidieron que el conurbano bonaerense podía tener mejores viviendas para sus habitantes, y aportaron recursos económicos para que así sea". Continuando con su oratoria, particularizó que en Avellaneda se están construyendo tres mil viviendas, con lo cual "aspiramos a que en los próximos cuatro años las villas se transformen en barrios con viviendas dignas", y continuó: "Por eso estamos trabajando junto a este gobierno, para contribuir así a que la Argentina continúe creciendo".

El otro problema local que tiene que ver con un programa del actual gobierno provincial es la erradicación de basurales, y en ese sentido la administración de Álvarez, informó, hace poco, la eliminación de 50 basurales de la ciudad con el Programa Avellaneda sin Basura.

Según la información suministrada por la Municipalidad, este Programa se formuló con el objetivo de erradicar los basurales crónicos de la ciudad, estimular la participación ciudadana a través de la denuncia de disposición ilegal de basura, y la incorporación paulatina del hábito de la separación de origen, la valorización, la reutilización, y el reciclaje de basura.

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ALMIRANTE BROWN - El Parque se lleva todas las miradas

En materia de medio ambiente, Almirante Brown tiene los problemas típicos del conurbano bonaerense. La falta de cloacas y agua potable en gran parte de sus barrios hace que muchas zonas corran verdadero riesgo sanitario, en especial cuando esta carencia se combina con basurales a cielo abierto y vertido de residuos líquidos (cloacales o provenientes de la industria). Un escenario poco favorable para la salud de la tierra y el agua del lugar. Además, como sucede en las zonas de concentración fabril, el Parque Industrial de Burzaco tiene, pese a los controles, una fuerte incidencia en la calidad ambiental del distrito.

Cuando habló por primera vez ante el Concejo, inaugurando las sesiones ordinarias de este año, el intendente local Darío Giustozzi admitió varios de estos problemas: "la clave del trabajo pasa por tener en cuenta el alto déficit en infraestructura que, entre otros problemas, genera la proliferación de basurales y un desbalanceamiento hídrico que provoca el crecimiento de las napas y el drama de las inundaciones".

En el inicio de su gestión, el jefe comunal creó dos organismo para trabajar a favor del medio ambiente: una comisión mixta abierta a la comunidad para participar en la preservación del medio ambiente y una Agencia de Política Ambiental y de Desarrollo Sustentable, que trabaja sobre el problema de los basurales espontáneos. Si bien ambas son medidas saludables, no alcanzan para atacar un problema que requiere una mirada global ya no de un gobierno sino de una región.

Más allá de la polémica por la planta de transferencia de residuos (ver nota página 15), el gran problema del distrito es el Parque Industrial. Las denuncias apuntan al tirado de efluentes sin tratamiento de las empresas que lo forman al arroyo del Rey, que surca el predio y luego sigue bajando hacia varios barrios del distrito. En la actualidad, el arroyo es una fuente de contaminación ambiental y de denuncias. "Cercanos a este Parque Industrial se encuentran, entre otros, barrios como Almafuerte y El Hornero. Se registran muchos casos de enfermedades oncológicas y más de cuarenta casos de displasia cerebral de niños que viven a la vera del Arroyo del Rey", denunció recientemente el senador provincial de la Coalición Cívica Daniel Expósito.

Mediante un proyecto de declaración, que se hizo eco de las denuncias de los vecinos e instituciones ambientales de la zona, el senador criticó "la alta vulnerabilidad social y ambiental en que se encuentran vastos sectores radicados en la cuenca, evidenciando la ausencia de sistemas de protección social y la falta de inserción en la estructura social a través del trabajo".

Para el senador, "el arroyo del Rey, como tantos otros tributarios del Matanza-Riachuelo, funciona como un colector de efluentes industriales que desnuda el alto nivel de contaminación. Las instalaciones de tratamiento de aguas residuales, cuando existen, no operan adecuadamente y a esto se suma la falta de un estricto control estatal".

Desde hace un tiempo, en el distrito funciona el Foro Hídrico y de Saneamiento, que busca concienciar en materia ambiental, peleando contra sus dos grandes problemas: los vertidos del parque y la falta de cloacas. Pero, además, trabajan para mejorar el manejo de la basura: "Almirante Brown no escapa a la situación general de la región. Hay un problema fundamental que es la falta de cloacas y la falta de agua potable, que tienen un impacto ambiental de consideración. Por otro lado hay un problema cultural. Muchas veces vemos sectores urbanos que tienen un sistema de recolección de cinco o seis días a la semana, pero que están muy sucios porque se arroja basura a destiempo o se contratan carritos o gente que termina tirando la basura en determinados puntos de vuelco", explicaron. En este sentido, las carencias en el servicio se hacen evidentes en la periferia, y van de la mano de la falta de asfalto y conexiones en los barrios, algo que Giustozzi prometió arreglar en su gestión, para dar el puntapié inicial a una solución que por ahora no se vislumbra.

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ESTEBAN ECHEVERRIA - Tres puntos críticos en un mapa complicado

Desde hace unos años, la ecología y el medio ambiente en Esteban Echeverría son temas complicados y delicados. Desde que, a fines de 2000, vecinos y organizaciones ambientalistas comenzaron a denunciar la contaminación con elementos radiactivos provenientes de la central nuclear de Ezeiza, el tema se volvió casi un tabú.

Según los especialistas, en el distrito existen dos puntos críticos que a corto plazo pueden traer muchos dolores de cabeza. Hablamos de la presencia de uranio en agua y napas por efecto de la propia central y la zona industrial de 9 de Abril. A esto se le suma una tercera problemática: la construcción de una central de transferencia de residuos en inmediaciones del barrio San Sebastián, en el límite con La Matanza. Este mapa, cada vez más complicado, se suma a la incidencia de la cuenca Matanza-Riachuelo, lo que termina de ensombrecer el panorama.

Cuando comenzó la polémica por la presencia de uranio en agua de los barrios periféricos a la Central Atómica de Ezeiza, el ex intendente Alberto Groppi negó su existencia, apoyándose en análisis validados por provincia. Pero desde el año 2004 existe una causa judicial en el tribunal Federal de Lomas de Zamora, donde figura un informe de la organización ambientalista Greenpeace que denuncia la concentración de uranio en algunas de las muestras ordenadas.

En la causa judicial (Nº 5452), el informe dice que se encontraron valores superiores a los 15 microgramos por litro, valor guía para agua de consumo humano que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las autoridades negaron esa información, porque según ellos las leyes argentinas (decreto reglamentario 831/93 de la Ley de residuos Peligrosos y ley 24.585) establecen como valor guía los 100 microgramos por litro. Si bien la Agencia Reguladora Atómica (RNA) dice que el uranio es de origen natural, ambientalistas denuncian que, mientras no se toman medidas concretas, la contaminación de los pozos y napas llega en la actualidad hasta Llavallol.

Por su parte, en 9 de Abril, la zona fabril creció en los últimos años a tal punto que trajo varios inconvenientes para los vecinos, en especial del Barrio San Carlos. Hasta el momento ya se detectaron varios derrames de sustancias químicas, ya que la mayoría de las empresas radicadas en la zona se dedican a esa actividad. El más importante se registro hace dos años, cuando 10.000 litros de ácido muriático fueron vertidos al suelo a causa de en un accidente, lo que obligó a la evacuación masiva de unos 500 vecinos en la madrugada. Desde hace tiempo que los habitantes de ese barrio y los linderos, como Transradio, denuncian que no hay ningún tipo de control con las industrias y que cada vez se hace más difícil respirar en la zona.

Cerca de ahí, en el límite con La Matanza, la asamblea del barrio San Sebastián comenzó una nueva lucha por mejorar el medio ambiente del distrito. Desde hace unos meses, maquinarias preparan, en el terreno lindero a Camino de Cintura y autopista Ricchieri, una planta de tratamientos de residuos sólidos, que operará cuando el CEAMSE de González Catán salga de servicio. Junto a Ciudad Evita, la asamblea se opone a que en las puertas del barrio se depositen todos los días miles de toneladas provenientes de todo el conurbano. Si bien fueron recibidos por el intendente Fernando Gray y el Concejo Deliberante aprobó un pedido de informes, los camiones no dejan de trabajar, y los vecinos prometen seguir peleando. "Una vez más nos demuestran el desprecio que ustedes tienen por los ciudadanos que conformamos el municipio y el desprecio por nuestra salud y vidas. Sólo existimos para ustedes cuando se trata de recaudar impuestos y votos en época de elecciones", expresaron los vecinos reunidos en la asamblea, luego de una de las fallidas reuniones. Esa misma desidia que en general se ve cuando de medio ambiente se trata, pese a los anuncios estridentes y las medidas coyunturales.

 

 
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