En la intersección de las calles Félix
de Azara y Pbro. A. Sáenz, esquina del
Sureste, ya solo quedan algunos ladrillos de
la vieja casa conocida como el Almacén
Broggi o, también como el viejo estaño
de los Iberra. Era una de las construcciones
edilicias más antiguas no solo de Lomas
de Zamora sino del Conurbano Bonaerense. Conservaba
-algo se ve todavía a la fecha de esta
nota- la arquitectura de las primeras casas
de la llanura, con su estilo inequívoco
y colonial. Allí funcionó el histórico
y famoso Almacén Broggi, que según
relata el historiador lomense Luis Angel Legnani
en "Un Lomas que yo he visto":
"Fue
en el pasado uno de los estaños más
populares, muy mentado entre los curdas de
ley, y que todavía conserva las líneas
arquitectónicas de las primeras casas
de la ciudad, sin ochava, con rejas en las
ventanas que llegaban hasta la vereda y tirantes
en los techos. Últimamente era de Eustaquio
Iberra, fallecido hace pocos años.
Todas las tardes se sentaba en un banquito
en la puerta del viejo negocio ya cerrado,
a dejar pasar la vida. Dicen que en tiempos
pasados, don Manuel Castro se apeaba de su
carruaje a tomar una copa y charlar con los
parroquianos, que era en aquellos tiempos
la forma de hacer política..."
(Editorial Lomas, pág. 20, 1980)
A
fines de la década de los cincuenta del
Siglo pasado, los vecinos del barrio recordamos
que el "almacén" seguía
funcionando atendido por el propio D. Eustaquio
Iberra, como una suerte de pulpería.
Y los memoriosos, recordamos también
el palenque que hasta no hace muchos años
(probablemente hasta en los inicios de la década
de los setenta) todavía estaba en la
vereda de Azara frente a la entrada principal
de la pulpería.
Como
lo relató el citado historiador, el inmueble
carece de ochava -todavía se ve hoy el
ángulo recto, tal vez cuando esta nota
se publique la piqueta lo haya hecho desaparecer
definitivamente, y se considera uno de los últimos
edificios que quedan en el Conurbano sur sin
ochava, sello distintivo de las construcciones
de Buenos Aires anteriores a la época
del Gobernador Juan Manuel de Rosas, quien,
como se sabe, dispuso la obligación de
uso del corte de ochava en las esquinas como
medida de seguridad para los vecinos, dado que
ello permitía prevenir el acecho de los
malevos asaltantes que aprovechaban el ángulo
recto para la alevosía. También
porque la ochava permite adelantar la percepción,
en los cruces, de la proximidad de los carruajes.
Y por último, cosa no menor, porque impide
los enojosos contratiempos de los choques imprevisibles
entre los sombreros de las damas.
Pero eso no es todo. El viejo estaño
de los Iberra fue, en la segunda mitad del Siglo
XIX, algo así como el lugar de encuentro
de los hombres "importantes" del momento,
precisamente el del nacimiento de Lomas de Zamora.
Allí se encontraban, confabulaban, discutían
y se peleaban -muchas veces sin retorno- los
que mandaban, los Castro, los Grigera... Los
hijos del viejo Iberra, que eran diez, eran
los cuchilleros guardaespaldas de la época,
eran los Jacinto Chiclana de nuestro sur.
Jorge Luis Borges, visitante y enamorado asiduo
de nuestros pagos de entonces, conoció
a los Iberra y les dedicó milongas. Tal
vez la más famosa, Milonga de dos hermanos.
Y es más, hablando de memoriosos como
los que evocamos aquel viejo palenque, vale
recordar que cuando el Memorioso mayor que tiene
nuestra historia, Borges, vino a Lomas de Zamora
en 1961, invitado por el Intendente a un acto
cultural, luego de esa ceremonia, el ya casi
ciego poeta pidió expresamente ser llevado
al Estaño de los Iberra, ubicado a pocos
metros del edificio municipal. Cuando le indicaron
que había llegado, el autor de El Aleph
se acercó a las paredes, las fue acariciando
sobre la vereda de la calle Azara hasta llegar
al borde, y allí dicen que exclamó:
sigue sin tener ochava!...
Entró después al Estaño
y allí se sentó, en las mismas
mesas que habían otrora sucumbido frente
a mil entuertos. Tomó un café
que fue servido, en silencio absoluto, por el
último de los Iberra, el viejo Don Eustaquio.
Dicen los que lo acompañaron que solamente
hubo entre ellos, por los breves minutos que
duró el encuentro, silencio. Nada menos
que silencio.
Nada más dijo Borges y después
se fue.
Siempre tuve la preocupación porque se
logre conservar ese solar del viejo Almacén
Broggi, el estaño de los Iberra. Como
concejal durante mi mandato entre 1999 y 2003
logramos con otros ediles incorporarlo a un
proyecto de ordenanza que incluía un
listado de inmuebles para su protección
como bienes de valor arquitectónico e
histórico. Terminó mi mandato
en diciembre de 2003 y las nuevas autoridades
municipales, que son las mismas que hay ahora,
encabezadas por el Intendente Jorge Rossi, se
comprometieron a través de la Dirección
Municipal de Cultura -y recuerdo que con énfasis-,
a impulsar esos proyectos y a realizar las acciones
necesarias para encontrar una forma de protección
del nombrado lugar histórico, el viejo
Almacén Broggi. Recuerdo que hablaron
de buscar el interés de la provincia
de Buenos Aires, el interés de la Nación,
de buscar mecenas, de explorar posibles fondos
de la Comisión Interamericana de Cultura
(CIC) de la OEA. Se habló también
de estudiar la posibilidad de ofrecer a la dueña
particular del predio algún beneficio
o exención fiscal especial dispuesto
por ordenanza tras declarar el lugar como monumento
histórico de Lomas de Zamora, encargarse
luego el Municipio del cuidado del predio, su
mantenimiento, cercado, señalización
y apertura para visitas. Absolutamente nada
de esto se cumplió. La desidia se lleva
hoy un pedazo de nuestra historia. Y tampoco
es excusa que, como me imagino se pretenderá
argumentar, el Municipio no cuenta con recursos
excedentes como para disponer la adquisición
del inmueble, ya que los proyectos que había,
y a los que se hubieron comprometido, no implicaban
erogación por parte del Municipio sino
solamente disponer el impulso de medidas para
interesar a otros organismos públicos
a tomar cartas en el asunto, provinciales o
nacionales, o inclusive internacionales. Lo
cierto es que las autoridades municipales de
Lomas de Zamora no hicieron absolutamente nada,
por lo menos que fuera conocido, ni siquiera
una campaña de difusión y esclarecimiento
sobre el valor histórico de ese solar,
lo cual, aparte de su casi gratuidad, hubiera
sin dudas concitado el interés y el apoyo
de muchos. Ni un afiche, ni una pintada, ninguna
campaña radial, de tantos afiches y de
tantas pintadas con las que la "Gestión
Rossi" inunda cuanto paredón hay
en nuestra ciudad y partido. Nada. Ni un pedido
a las autoridades provinciales, ni a las nacionales,
aunque más no fuere para saber si dirían
que no pueden hacerse cargo. Ni un correo electrónico
a la Comisión Interamericana de Cultura.
Jamás se sabrá si hubieran estado
interesados en brindar los recursos necesarios
a Lomas de Zamora para preservar ese lugar histórico.
Hoy, el solar del Almacén Broggi, el
estaño de los Iberra, está siendo
demolido, destruidas y tapiadas después
sus aberturas, vaciado su interior, en camiones
durante la madrugada he visto como se llevaron
todas las reliquias de los Siglos XIX y principios
del XX que quedaban dentro. Hoy, se aproxima
la piqueta irremediable que se llevará
los últimos ladrillos coloniales. Dicen
que allí pondrán la sede de una
agencia de seguridad privada. Un negocio de
esta época.
Ciro
Annicchiarico
Concejal MC
Lomas de Zamora
27 de mayo de 2008