Semanario Político de la Tercera Sección

- Informe Especial-

A 25 años del desembarco en las islas Malvinas, la lucha no termina
La dictadura quiso ocultar la derrota, la democracia, la guerra. Una historia que no terminó. Una locura que hasta el año pasado siguió causando muertes y desamparos sociales. Una guerra que se podía haber evitado, tal vez, si una parte de la sociedad no la hubiera avalado. Todavía, en 2007, hay ex combatientes que luchan por sobrevivir.

 

Por Ricardo Carossino

Ricardocarossino@politicadelsur.com.ar

No había ninguna razón para que una dictadura militar, que asaltó el Estado democrático en 1976, decidiera la muerte de 649 hombres en una guerra improvisada. Las consecuencias de esa aventura nefasta también dejarían 1.068 heridos y provocarían el suicido de 350 hombres más, hasta el día de hoy, 25 años después de aquella locura que duró 74 días.

Un general quería salvar su pellejo porque dos días antes del 2 de abril de 1982, la CGT inundaba la Plaza de Mayo al grito de “pan, paz y trabajo”. Podía haber negociado un aumento de sueldo para los trabajadores, podía haber ofrecido elecciones (que se dieron un año más tarde), podía haber renunciado como lo haría tres meses después, sin embargo, eligió la peor de las salidas, el último recurso, aún para un militar: la guerra.

Leopoldo Fortunato Galtieri, un oficial “de orden cerrado”, quiso hacer historia y lo que hizo fue un desastre, una tragedia que todavía sigue generando protestas, desamparos y sigue arruinando familias. Todavía, en 2007, hay ex combatientes que luchan por sobrevivir.

Todo se podía haber sido evitado, tal vez, si una gran parte de la sociedad argentina no hubiera avalado esta insana costumbre de hacer guerras, agitando banderitas de plástico en una plaza donde días antes las Fuerzas Armadas reprimían con violencia una protesta obrera frente a la desindutrialización nacional que aún no se ha podido revertir.

Todo se podía haber evitado, quizás, si una gran parte de la sociedad no hubiera apoyado la decisión de un gobierno de facto haciendo donaciones en un patético programa televisivo de Argentina Televisora Color (ATC). Todo se podía haber evitado, o no, si gran parte de la Argentina no hubiera creído que era derecha y humana.

Tal vez no hubiera avanzado la idea de la última dictadura militar sin el apoyo explícito de los medios de comunicación, como el diario La Razón que publicaba el viernes 2 de abril, subiéndose a un patriotismo falso e hipócrita: “Hoy es un día glorioso para la patria. Tras un cautiverio de un siglo y medio una hermana se incorpora al territorio nacional”.

Bañados en un triunfalismo esquizofrénico y repentino, la junta militar y una parte de la sociedad que acataba sus propagandas como mensajes divinos, (cual la Alemania nazi), enviaron a cientos de jóvenes que no habían cumplido los 20 años de vida, a una muerte casi segura.

“Nos tuvimos que hacer los muertos para que pasaran. No teníamos experiencia de combate, tirábamos a boca de jarro y estábamos débiles porque hacía mucho que no comíamos”, cuenta a Página 12 José Luis Guirao, un sobreviviente de la batalla de Monte Langdon, y agrega Luis Quinteros (otro sobreviviente): “Era todo improvisación. A cada disparo se nos hundía la base del mortero un metro en la tierra ¡Era del año 1940!”.

Los civiles argentinos que eran obligados por el Estado a cumplir con el Servicio Militar no habían tenido una instrucción de guerra, apenas si se los llevaba a un polígono de tiro una sola vez para disparar sólo 10 veces en todo un año.

Si la instrucción militar, como tal, era patética antes del conflicto, durante la guerra desnudó su condición de precaria y absurda porque, por citar un ejemplo, la clase 1963 del Regimiento 1 de Infantería Patricios, solo fue una vez más a un polígono de Campo de Mayo, a disparar 10 municiones con armas (FAL y FAP) que se trababan cada dos o tres disparos, y ametralladoras Colt, de la primera guerra mundial, que necesitaban refrigeración con agua.

Quién escribe (que prestó servicio como soldado en Patricios) le preguntó a un oficial durante un descanso de esa inútil instrucción de tiro: ¿Vamos a ir a Malvinas con estas armas?, a lo que el militar respondió: “Con cuchillos de cocina si es necesario”.

Se hizo una guerra contra una de las cuatro potencias mundiales de ese entonces (Gran Bretaña), en la que se hubiera enviado a pelear a chicos de 19 años con “cuchillos de cocina”, para salvar el privilegio de un grupo de militares que obedecía a sectores económicos que buscaban desmembrar el movimiento obrero con la intención de aumentar sus arcas.

A tal extremo de delirio se había llegado en la Argentina de 1982, que durante un conflicto bélico se envió a un equipo de fútbol a un mundial en Barcelona, y se hizo un recital de rock en Obras Sanitarias para que “los pibes no pasen hambre”.

Y después, la dictadura militar intentó ocultar la derrota y la democracia, la guerra. Aunque la verdad se impone por sí misma en cada ex combatiente desocupado, suicidado, con pesadillas y sin seguro social y contención política.

Hace solo unos días, el pasado 13 de marzo, veteranos Rosario realizaron una protesta en la sede local del Pami, por la decisión del gobierno nacional de quitarle la cobertura médica del instituto y pasarlos a una obra social privada. La decisión, según dijo Rubén Rada, presidente del centro de ex combatientes, la tomó el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

Lo que los ex combatientes temen es que el pase a una obra social privada implique mayores dificultades para tener cobertura de las prestaciones médicas que necesiten y dijeron que hay protestas en todo el país.

Rada manifestó especial preocupación por los veteranos del interior del país. “Porque en las ciudades es una cosa. Pero quisiera saber si, por ejemplo, a un compañero de Charata, Chaco, le van a dar la cobertura que necesita”, afirmó.

La estafa social y la mentira

No pasó mucho tiempo, tampoco, para que esos militares que decían representar representar el honor nacional, también se descubrieran como traidores a todos los soldados que pelearon en las Islas Malvinas, al saberse que muchas de las donaciones nunca se usaron para la guerra, sino que fueron destinadas a engrosar el patrimonio personal de estos estafadores con charreteras.

Apenas pasados unos días de la finalización del conflicto, en el regimiento porteño de Patricios, se descargó un inmenso tren de carga con miles de raciones de comida sin tocar, miles de cartones de cigarrillo sin fumar, cientos de bolsas de papas y fiambres sin comer, decenas de guitarras sin enviar, varios televisores y hasta unas cinco motos de cross, que quedaron, vaya uno a saber, para quién.

Igual suerte corrieron millones de cartas que fueron arrojadas a los enormes tachos verdes de Manliba con palabras que muchos soldados muertos de frío, en sus pozos de zorro, esperaron infructuosamente cada día, ansiosos para saber que alguien se acordaba de ellos. Algunos, incluso, murieron sin recibir un último “te quiero” escrito por sus padres y sus novias.

Todo fue una farsa, una gran estafa a la sociedad, una verdadera locura de una junta militar delirante que costó 999 muertes, entre 326 en las islas, 323 del hundimiento del crucero General Belgrano y 350 suicidios de postguerra por la falta de atención del Estado.

Hoy nos queda un recuerdo molesto del engaño, pero no podemos olvidar jamás a quienes murieron en las Islas y a quienes tuvieron la suerte de volver, verdaderos héroes, no sólo de una guerra inútil, sino de una época de hipocresías sociales, de poderes corruptos, de indiferencias estatales, de desaparecidos, de torturas y de golpes de Estado.

Y nada de eso se puede olvidar, ni el 24 de marzo de 1976 ni el 2 de abril de 1982, dos tristes fechas para recordar la infamia de algunos seres humanos que se creyeron Dios al decidir la muerte de tantos argentinos que solo querían vivir con dignidad.

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Reseña del conflicto del Atlántico Sur

Una fuerza de tareas quedó dispuesta para el asalto del día 1 de abril a última hora. La misión de la misma establecía la reducción de la resistencia armada de la isla, constituida por 68 Infantes de Marina del Destacamento de la Marina Real Nº 8901, más algunos irregulares voluntarios pertenecientes a la población local, la ocupación de Puerto Stanley, y la toma del aeródromo para permitir el abastecimiento de las Islas con medios aéreos propios. Y por último la instalación de un gobierno militar argentino en el archipiélago.

A las 0.30 horas del día 2 de abril se inició el desembarco en la zona de Puerto Enriqueta, 4 kms. al Sur de la capital de las islas donde los Comandos Anfibios de la Armada iniciaron su marcha hacia las barracas de los marines británicos en Moody Brook.

Tres horas más tarde hacían lo propio los buzos tácticos desembarcados del submarino A.R.A. Santa Fe en las proximidades del Cabo San Felipe, con la tarea de tomar el faro de ese lugar y preparar el desembarco del Transporte Cabo San Antonio. La maniobra resultó exitosa, ya que hubo solamente una débil resistencia, la cual se tradujo en tres bajas propias, aunque no se infringió ninguna baja al enemigo, tal como lo establecieron los criterios operacionales impuestos por el Comité Militar.

Iniciados los combates que se prolongan durante 45 días, se produce el hundimiento del crucero ARA General Belgrano al sur de Malvinas, por parte del submarino nuclear britanico Conqueror al comienzo de las hostilidades engrosa en 323 las bajas que al finalizar la guerra representarán en conjunto para ambos bandos la pérdida de cerca de 900 hombres.

El 27 de abril, mas de veinte días después de haberse iniciado la ocupación de las islas desembarca la primera compañía de comandos. Es la 601 estructurada en tres secciones y compuesta por cerca de 60 efectivos.

El 30 de abril sus secciones son aerotransportadas hacia sus primeras misiones de exploración y control en la península de Frecynet a fin de desactivar un faro, al asentamiento de Fitz Roy para un control poblacional y hacia la Puerto Howard isla Gran Malvina en búsqueda de una posible emisora clandestina. Pocas horas mas tarde se produce el primer ataque aéreo británico.

Caída de Puerto Argentino

El día 12 el gobernador militar Mario Benjamin Menéndez impone de la crítica situación al comando en Comodoro Rivadavia para ser retransmitido a la Junta Militar. El 14 de junio quebradas las últimas líneas defensivas de la infantería que debe replegarse en medio de un desorden generalizado se produce la rendición de las fuerzas argentinas en Malvinas la que es formalizada por Gral. Menéndez ante el Gral. británico Jeremy Moore. lo cual pone fin al conflicto armado pero no al litigio de soberanía que perdurará todavía a comienzos del siglo XXI.

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ROBERTO PICCARDI - EX COMBATIENTE DE MALVINAS

"Muchos creen que reivindicar Malvinas es reivindicar a los milicos"

A veinticinco años de la gesta de Malvinas, el presidente del Centro de Veteranos de Malvinas de Lomas de Zamora recuerda lo ocurrido. El orgullo de ser ex combatiente.

Durante una entrevista realizada en el programa radial "Diario del Sur", Roberto Piccardi, presidente del Centro de Veteranos de Malvinas de Lomas de Zamora, habló de la realidad que viven hoy los ex combatientes. También recordó momentos vividos durante el conflicto bélico, como así también el trato recibido por la sociedad y la atención prestado por el estado.

¿A 25 años del conflicto, se sienten reconocidos o ignorados por la sociedad?
- Sentimos reconocimiento en el nivel sociedad. La gente nos acompaña, se emociona y nos emociona; por ejemplo, cuando desfilamos nos gritan cosas, nos aplauden y se acercan para tocarnos y expresarnos su reconocimiento.

¿En cuanto a los distintos gobiernos que pasaron, ocurrió lo mismo?
- No. Para que te des una idea la primera pensión salió en abril del 92', diez años después. Durante diez años, los veteranos no tuvimos ninguna obra social, ni ningún tipo de pensión. Durante el gobierno de (el ex presidente de la Nación) Carlos Menem, la Junta de Almirantes de la Armada Argentina decidió incluir, en una acordada de ellos, a la población de determinada cantidad de buques como veteranos de guerra, eso hizo que se incrementara notablemente el padrón de veteranos. Previamente se había generado un censo para determinar cuántos veteranos éramos, y si uno va a cualquier diario de la época, veía que éramos 12 mil los combatientes. Cómo puede ser que ahora seamos 24 mil, el doble. Eso te marca un poco la pauta.

Hay algo paradójico en el tema Malvinas. El número de ex combatientes que se suicidaron es prácticamente similar al de los que murieron en la guerra, ¿cuál es tu explicación?
- El tema de los suicidios tiene que ver con el hecho de que sin obra social ni ningún tipo de apoyo la mayoría de los muchachos quedaron a la deriva y sin contención alguna. Cuando volvimos nos dijeron: "A ver muchachos, los que estén en condiciones de irse, porque les vamos a dar la baja, den un paso al frente. El que está enfermo se queda". Obviamente que te querías ir. Hacía tres meses que no estabas en tu casa. Dabas el paso al frente, querías huir de ahí adentro. Jamás se hizo esa convocatoria, esa revisación médica general para determinar el tipo de secuelas. Se les hizo el tratamiento a quienes, como en mí caso, vinimos heridos. Porque no había otra forma de salir de allí, si no era muerto o al final prisionero.

En la actualidad hay una idea de que en Malvinas hubo dos guerras. Una la que enfrentaron los soldados, los chicos, en las trincheras y otra la que vivió la oficialidad, de manera más cómoda y poco heroica. ¿Vos suscribís ese pensamiento?
-La guerra fue una sola. Las bombas no distinguían si tenías tiras o no. Hubo de todo. Hubo gente que mereció ser respetada. Hoy todavía muchos creen que reivindicar Malvinas es reivindicar a los milicos. Yo me pregunto, entonces, por qué a lo largo de estos 25 años nadie nos señaló con el dedo por haber torturado o por haber hecho desaparecer gente. Nosotros no tuvimos nada que ver con eso. Entonces que se dejen de joder. Hay que separar la paja del trigo, y que vean que el 2 de abril lamentablemente todos fuimos manipulados. La victoria tiene muchos dueños, pero las batallas perdidas ninguno se la adjudica. Y nosotros fuimos, lamentablemente, los dueños de la batalla perdida.

A uno le queda la imagen de la película de Gastón Pauls ("Iluminados por el fuego") en la que un colimba es estaqueado por robar comida, mientras el oficial estaba en una casa con comida y calefacción...
- Se instaló esa película. Y se instaló como que esa película es el reflejo de Malvinas, y no es así. Esa no es la verdad, tal vez lo sea a los ojos de esos muchachos, pueda ser. Pero hay otra película, que es de un muchacho de Lanús, que refleja la otra parte, y uno está más consustanciado con esa película.

Puede ser, ¿pero no hubo algo de eso, de que los chicos estaban en la trinchera y los oficiales no?
- Te cuento mi vivencia. A mí y a mi compañero de pozo nos hieren, veo con dolor a mi compañero y después veo que yo también fui herido. Entonces el teniente que teníamos a cargo, en pleno bombardeo, viene corriendo, se acerca a nuestra posición porque no podíamos salir y nos auxilió, agarrándonos de los hombros. De pronto cae otra bomba, y él es herido. Entonces no hay que generalizar. Hubo actitudes de algunos personajes que fueron nefastas, fueron cobardes. Uno jamás se hubiera imaginado que tipos tan instruidos hayan actuado de tal o cual manera. Pero también hay que decir que hubo gente que peleó con valor y al lado de los soldados y comió la misma porquería que comimos nosotros.

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CRONOLOGÍA

La historia de una ocupación

*1520 -Esteban Gómez tripulante de la nave San Antonio de Magallanes, descubre las islas Malvinas.

*1690 -El capitán de la marina británica John Strong navegó por el estrecho de San Carlos, que separa las Malvinas, y lo llamó estrecho de Falkland.

*1764 -Francia ocupa las islas. Tras una serie de protestas diplomáticas los españoles obtuvieron la soberanía de las Malvinas.

*1765 - Llega una expedición inglesa y las llama Falkland Islands.

*1770 - Los ingleses abandonan las islas sin renunciar a su derecho de reasentarse en el territorio.

*1829 - Las Provincias Unidas del Río de la Plata nombra gobernador de las Islas a Luis María Vernet quien funda Puerto Luis.

*1833 - Las islas Malvinas son ocupadas por el comandante John James Onslow al mando de la corbeta Clio en nombre de Inglaterra, desalojando al capitán argentino Jose M. Pinedo, a cargo de la gobernación, y a sus hombres, bajo la amenaza del uso de la fuerza en forma incruenta.

*1982 - El 2 de abril comenzaba la Guerra de las Malvinas, los británicos respondieron con una fuerza expeditiva que desembarcó seis semanas más tarde y después de duros combates forzaron la rendición argentina el 14 de junio de 1982.

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Ex combatientes de Lanús

Entre los 649 argentinos muertos en combate, nueve eran de Lanús, cuyos nombres son recordados permanentemente por el centro de Veteranos de guerra.

Pero luego del conflicto, también hubo otras pérdidas como los 350 suicidios, entre ellos el de Ignacio Bazán, de Lanús, que el 16 de enero del año pasado decidió quitarse la vida.

Otro dato aportado por ex combatientes, refiere a las condiciones en que se encuentra el cementerio de Darwin donde están sepultados los 649 argentinos caídos en combate, pero las cruces existentes ya no lucen tan blancas como antes.

Rubén Ramírez hoy está casado y tiene dos hijas. En 1982 era uno más en el servicio militar. Sobre aquel momento recordó: “Cuando preguntaron quiénes querían ir a Malvinas, los 30 soldados que estábamos en Comodoro Rivadavia dimos un paso adelante”. Ramírez, dijo sentir “el mismo orgullo” que aquel día.

Claudio Castro tenía 18 años, llegó el 14 de abril a las islas y fue a Monte London. El 1º de Mayo comenzó a recibir fuego inglés: “Era una parte llana de la isla, sufrimos el bombardeo de fragatas y aviones los días 11, 12 y 13, con eso nos fueron ablandando”. Precisó que “hubo enfrentamientos cuerpo a cuerpo”, por lo que se replegaron a Puerto Argentino.

Tulis era de Villa Caraza, tenía 22 años. Su hermana Cristina recordó que “tras el cese del fuego se vivió una tensa situación”, y añadió: “Nosotros, con nuestro armamento, caminábamos por una vereda y los ingleses por otra, hasta que se resolvió la entrega de armas y nos encerraron en galpones”. Claudio, fue con 90 kilos y volvió con 68.

Cristina, sobre aquellos días de incertidumbre, evocó que estando en casa de sus padres les avisan que habían herido al Belgrano, “aunque no se hablaba todavía de su hundimiento”. El listado con los desaparecidos se conoció ocho días después. La familia buscó información oficial, pero la misma recién le llegó seis meses más tarde.

En el Centro de Veteranos de Lanús, los nombres de los nueve caídos en Malvinas tienen un lugar de privilegio: Adolfo Luis Cabrera, Miguel Angel Falcón, Juan Alberto Gómez, Julio Héctor Maidana, Julio Romero, Néstor Osvaldo Pizarro, Manuel Olveira Argentino Ramírez y José Alberto Tulis, uno de los 323 argentinos que murieron tras el ataque al Crucero General Belgrano.

 

 
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